También conocido como
Abordaje penoescrotal, Incisión de la unión penoescrotal, PSI (abreviatura), Técnica quirúrgica penoescrotal
Definición
Una incisión penoescrotal es un corte quirúrgico realizado en la unión entre el pene y el escroto que proporciona acceso a los cuerpos cavernosos y a otras estructuras del pene.1 Esta incisión puede realizarse de forma transversal (horizontal) o longitudinal (vertical) a través de la unión penoescrotal, creando un punto de entrada para diversos procedimientos urológicos.2 El abordaje penoescrotal está diseñado para optimizar la exposición de los cuerpos cavernosos, minimizando al mismo tiempo las cicatrices visibles y preservando las estructuras neurovasculares.3 Esta técnica quirúrgica permite a los urólogos acceder a la anatomía interna del pene para la implantación de prótesis, la reparación de estenosis uretrales o la colocación de esfínteres urinarios artificiales, lo que la convierte en un abordaje versátil y de uso frecuente en urología reconstructiva.3,4
Contexto clínico
La incisión penoescrotal se utiliza principalmente en cirugía urológica, y su aplicación más frecuente es la implantación de prótesis de pene inflables (IPP), que representa más del 80% de las colocaciones de IPP en todo el mundo.1 Muchos urólogos prefieren este abordaje quirúrgico por su excelente exposición de los cuerpos cavernosos en todos los pacientes, incluidos los pacientes con obesidad, en los que otros abordajes pueden resultar difíciles.1,3
Las indicaciones clínicas de los procedimientos que utilizan una incisión penoescrotal incluyen la disfunción eréctil que requiere la implantación de una prótesis, la incontinencia urinaria que requiere la colocación de un esfínter urinario artificial y las estenosis uretrales que requieren una reparación reconstructiva.2,3,4 Los criterios de selección de pacientes incluyen, en general, a aquellos en los que ha fracasado el tratamiento conservador de estas afecciones y que son candidatos quirúrgicos adecuados, sin infecciones activas ni otras contraindicaciones.1
El abordaje penoescrotal ofrece varias ventajas clínicas, como la exposición crural proximal cuando es necesaria, la prevención de la migración de la bomba en la implantación de prótesis, cicatrices visibles mínimas y la prevención de una posible lesión del haz neurovascular.1 Además, este abordaje permite realizar procedimientos concomitantes, como la escrotoplastia o la colocación de un esfínter urinario artificial, a través de la misma incisión, lo que resulta especialmente beneficioso para los pacientes que requieren varias intervenciones.2 Las principales desventajas son la colocación a ciegas del reservorio durante la implantación de la prótesis y una mayor inflamación escrotal posoperatoria en comparación con abordajes alternativos como la incisión infrapúbica.1,4
La recuperación tras los procedimientos que utilizan una incisión penoescrotal suele incluir el sondaje durante un periodo determinado por el procedimiento concreto, el control del dolor y la inflamación posoperatorios y un seguimiento adecuado para garantizar una correcta cicatrización y buenos resultados funcionales.2 Los resultados esperados varían según la afección subyacente tratada, pero las tasas de éxito de procedimientos como la implantación de prótesis de pene mediante este abordaje son en general elevadas, con tasas de satisfacción de los pacientes superiores al 90% en muchos estudios.1,2
