También conocido como
Autoderivado, autodonado, autógeno, autógeno, uno mismo a uno mismo, derivado del paciente, de origen propio
Definición
El término autólogo hace referencia a un procedimiento o tratamiento médico en el que las células, los tejidos u otros materiales biológicos proceden de la misma persona que los va a recibir.1 El término procede de las raíces griegas «auto» (uno mismo) y «logos» (relación), y significa esencialmente «relativo a uno mismo».2 En el ámbito médico, los procedimientos autólogos consisten en la obtención, el procesamiento y la posterior reintroducción en el organismo de los propios materiales biológicos del paciente con fines terapéuticos.3
Los tratamientos autólogos se distinguen porque el donante y el receptor son la misma persona, lo que elimina la preocupación por la incompatibilidad inmunológica o el rechazo que pueden producirse con materiales procedentes de otras personas.4 Este enfoque se utiliza habitualmente en diversos campos de la medicina, como la hematología, la oncología, la traumatología y la medicina regenerativa, en los que se extraen células o tejidos del propio paciente, que en ocasiones se modifican o se expanden, y después se reintroducen para tratar afecciones concretas.5
Contexto clínico
Los procedimientos autólogos se emplean en múltiples especialidades médicas, con aplicaciones que varían en función de las células o tejidos concretos implicados y de las afecciones que se tratan.1
En hematología y oncología, el trasplante autólogo de células madre (TACM) es un tratamiento bien establecido para diversos cánceres de la sangre, como el mieloma múltiple, el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin.3 El procedimiento consiste en obtener las propias células madre hematopoyéticas del paciente, administrar quimioterapia en dosis altas para eliminar las células cancerosas (lo que también daña la médula ósea sana) y, a continuación, volver a infundir las células madre obtenidas previamente para reconstituir la capacidad hematopoyética del paciente.5 Este enfoque permite un tratamiento oncológico más intensivo y, al mismo tiempo, mitiga el riesgo de una supresión prolongada de la médula ósea.
Los tratamientos autólogos también han mostrado resultados prometedores en las enfermedades autoinmunitarias. En los casos graves de esclerosis múltiple, esclerosis sistémica y enfermedad de Crohn resistentes a los tratamientos convencionales, puede considerarse el trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas.1 El procedimiento tiene como objetivo «reiniciar» el sistema inmunitario mediante la regeneración y la rediversificación de los repertorios de linfocitos T y B y el aumento de la actividad de los linfocitos T reguladores, lo que podría inducir remisiones clínicas mantenidas.1,4
En medicina regenerativa e ingeniería tisular, se están investigando las células madre mesenquimales (CMM) autólogas para diversas aplicaciones, entre ellas el trasplante de órganos.2 Los modelos animales indican que las CMM autólogas pueden ser eficaces para prevenir o tratar la inflamación precoz del injerto y reducir el riesgo de rechazo agudo, observaciones respaldadas por ensayos controlados aleatorizados en el trasplante renal de donante vivo.2
La selección de los pacientes para los procedimientos autólogos requiere considerar cuidadosamente varios factores, como el estado general de salud del paciente, la posibilidad de obtener cantidades suficientes de células o tejidos viables y la ausencia de contraindicaciones para el procedimiento concreto.1 La decisión clínica de recurrir a tratamientos autólogos suele implicar sopesar los posibles beneficios frente a los riesgos, considerar tratamientos alternativos y tener en cuenta las preferencias del paciente y las consideraciones sobre su calidad de vida.
