También conocido como
Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), Litotricia por ondas de choque (SWL), Litotricia láser, Litotricia con láser de holmio, Litotricia ultrasónica, Litotricia Neumática, Litotricia electrohidráulica (EHL), Terapia de fragmentación de cálculos, Litotricia por ondas en ráfaga (BWL)
Definición
La litotricia es un procedimiento médico no invasivo o mínimamente invasivo que se utiliza para fragmentar los cálculos del tracto urinario, incluidos los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra, en fragmentos más pequeños que pueden expulsarse de forma natural con la orina.1 El término «litotricia» procede de las palabras griegas «lithos» (piedra) y «tripsis» (frotamiento, fricción).2 Existen varios tipos de litotricia; el más frecuente es la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), que utiliza ondas de choque de alta energía generadas fuera del cuerpo y focalizadas sobre el cálculo.3 Otros métodos incluyen la litotricia láser, que utiliza energía láser aplicada a través de un endoscopio flexible introducido en el tracto urinario para fragmentar los cálculos.4 La litotricia revolucionó el tratamiento de los cálculos renales a principios de la década de 1980 al ofrecer una alternativa a los procedimientos quirúrgicos invasivos, con una reducción significativa del tiempo de recuperación y de las complicaciones.5
Contexto clínico
La litotricia está indicada principalmente para el tratamiento de los cálculos del tracto urinario demasiado grandes para expulsarse de forma natural (normalmente >5mm) o de los que causan dolor importante, obstrucción o infección.1 Los criterios de selección de pacientes incluyen el tamaño, la composición y la localización del cálculo, y los resultados óptimos suelen observarse en cálculos de menos de 2cm de diámetro.2 La litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC) suele recomendarse para los cálculos renales no complicados localizados en la pelvis renal o en el cáliz superior/medio, mientras que los cálculos del polo inferior pueden presentar tasas de eliminación más bajas.3
Los factores que influyen en el éxito del tratamiento incluyen la densidad del cálculo (medida en unidades Hounsfield en la TC), la distancia piel-cálculo y el hábito corporal del paciente.4 En los pacientes con un IMC >30 o una distancia piel-cálculo >10cm, la eficacia de la LEOC puede ser menor debido a la atenuación de las ondas de choque a través de los tejidos.5 Determinadas composiciones de los cálculos, como la cistina, la brushita o el oxalato cálcico monohidratado, son más resistentes a la fragmentación por ondas de choque y pueden requerir enfoques alternativos.6
El procedimiento suele realizarse de forma ambulatoria bajo sedación o anestesia ligera. En la LEOC, el paciente se coloca sobre un cojín lleno de agua o en un baño de agua mientras se aplican las ondas de choque, y la EAU recomienda una frecuencia de 60–90 ondas de choque por minuto.7 La recuperación suele ser rápida y la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades normales en 1-2 días, aunque pueden presentar hematuria y molestias leves a medida que se expulsan los fragmentos.8 Las tasas de éxito varían según las características del cálculo, pero oscilan entre el 50-90% en pacientes adecuadamente seleccionados.9
