También conocido como
Disfunción del tracto urinario inferior (LUTD), Vaciamiento disfuncional, Trastornos miccionales, Trastornos del vaciado de la vejiga, Disfunción miccional no neurogénica, Trastorno de micción funcional, Descoordinación detrusor-esfínter
Definición
La disfunción miccional es un término amplio que describe alteraciones del proceso de vaciado vesical, caracterizadas por una mala coordinación entre el músculo vesical y el esfínter uretral.1 Abarca un espectro de afecciones que afectan a las fases de llenado y de vaciado del ciclo miccional, lo que provoca dificultades para orinar.2 La disfunción miccional puede manifestarse como problemas para iniciar la micción, mantener o detener el flujo de orina o vaciar completamente la vejiga.3 Esta afección es frecuente en los niños, y su presentación y sus causas subyacentes varían ampliamente, desde hábitos conductuales hasta factores anatómicos, psicológicos o neurológicos.4 La etiología es multifactorial y puede implicar conductas aprendidas, patrones miccionales inmaduros persistentes, factores psicológicos y, en algunos casos, predisposiciones genéticas.5
Contexto clínico
La disfunción miccional se presenta con una amplia variedad de síntomas que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida. En la fase de llenado, los pacientes pueden presentar polaquiuria, urgencia, incontinencia de urgencia, nicturia y diversas formas de dolor vesical.1 Durante la fase de vaciado, los síntomas incluyen retardo miccional, necesidad de hacer esfuerzo para orinar, dificultad para iniciar la micción, disminución del chorro miccional, sensación de vaciado vesical incompleto y, en los casos graves, retención urinaria.2
La etiología de la disfunción miccional varía según la edad y el sexo. En los niños, suele manifestarse como micción disfuncional, en la que la falta de relajación del complejo esfínter externo-suelo pélvico durante la micción provoca una obstrucción del tracto de salida vesical.3 Esto puede dar lugar a infecciones urinarias recurrentes, reflujo vesicoureteral y, en los casos graves, deterioro del tracto urinario superior.3 En los hombres, la disfunción miccional se atribuye con frecuencia a la obstrucción prostática, aunque solo aproximadamente dos tercios de los hombres sintomáticos cumplen los criterios diagnósticos de obstrucción.1 Muchos presentan también hiperactividad del detrusor, alteración de la contractilidad del detrusor u otros factores contribuyentes.1 En las mujeres, la afección suele ser multifactorial, con causas como los cambios hormonales, los efectos del parto, el envejecimiento y las cirugías pélvicas previas.1 Las mujeres presentan una incidencia mucho menor de obstrucción uretral, pero una tasa más alta de incontinencia esfinteriana que los hombres.1
El diagnóstico suele requerir un enfoque integral que incluye una anamnesis detallada, una exploración física, un análisis de orina y, en casos seleccionados, pruebas urodinámicas especializadas.4 La urodinámica no invasiva, en particular la uroflujometría con o sin electromiografía (EMG), desempeña un papel fundamental en el diagnóstico y en el seguimiento del tratamiento.3 En los casos complejos, pueden ser necesarios estudios urodinámicos invasivos para caracterizar completamente la disfunción.5
Las estrategias terapéuticas se adaptan al tipo específico de disfunción miccional y a sus causas subyacentes. Los enfoques conservadores incluyen modificaciones conductuales, horarios de micción programada, terapia del suelo pélvico y entrenamiento con biorretroalimentación.3 Las intervenciones farmacológicas pueden incluir anticolinérgicos para los síntomas de vejiga hiperactiva, alfabloqueantes para reducir la resistencia al flujo de salida u otros medicamentos dirigidos a aspectos específicos de la disfunción.4 En los casos refractarios, pueden considerarse opciones más invasivas, como la neuromodulación sacra, las inyecciones de toxina botulínica o las intervenciones quirúrgicas.5 Se cree que el tratamiento basado en la fisiopatología subyacente conduce a mejores resultados que el tratamiento basado únicamente en los síntomas.1
