También conocido como
Eyaculación retardada, Eyaculación inhibida (EI), Eyaculación inadecuada, Aneyaculación idiopática (AI), Impotentia ejaculationis primaria, Aneyaculación psicógena, Trastorno orgásmico masculino
Definición
La eyaculación retardada (ER) es una disfunción sexual masculina caracterizada por una dificultad persistente o recurrente, retraso o ausencia para alcanzar la eyaculación a pesar de una estimulación sexual adecuada, lo que genera malestar personal1. Según el DSM-5, se define por un retraso marcado de la eyaculación o una infrecuencia marcada o ausencia de la misma en el 75 % al 100 % de las ocasiones durante al menos 6 meses de actividad sexual en pareja, provocando un malestar significativo en el individuo2. La Tercera Consulta Internacional sobre Medicina Sexual definió la ER como un tiempo de latencia eyaculatoria intravaginal (IELT) superior a 20 o 25 minutos de actividad sexual, así como consecuencias personales negativas como molestia o malestar3. Esta afección involucra componentes tanto fisiológicos como psicológicos, afectando al reflejo eyaculatorio, el cual está controlado por estímulos neurales simpáticos y somáticos, así como por estímulos sensoriales4. La ER puede ser primaria (de por vida) o adquirida (secundaria), y global o situacional, siendo muchos los varones capaces de eyacular durante la automasturbación, pero no durante la actividad sexual en pareja5.
Contexto clínico
La eyaculación retardada es clínicamente relevante en diversos contextos, incluidos el tratamiento de la disfunción sexual y el manejo de la fertilidad. La selección de pacientes para el tratamiento comienza con una evaluación exhaustiva para determinar si la ER es de por vida o adquirida, global o situacional1. La historia clínica es clave para el diagnóstico, centrándose en la duración del coito antes de suspender la relación sexual, la capacidad de acelerar la respuesta eyaculatoria y el nivel de malestar provocado por la afección5. La exploración física y las pruebas de laboratorio pueden ayudar a identificar causas orgánicas como trastornos neurológicos, anomalías endocrinas o efectos secundarios de medicamentos4. Los abordajes terapéuticos son específicos según la causa e incluyen intervenciones psicológicas (terapia cognitivo-conductual, reentrenamiento masturbatorio, técnicas de reducción de la ansiedad)6, farmacoterapia (aunque no existe ningún tratamiento farmacológico aprobado) y tratamientos específicos para varones infértiles (estimulación vibratoria peneana, electroeyaculación, técnicas de recuperación de espermatozoides)1. Para los varones con ER asociada a antidepresivos, cambiar a otro antidepresivo como el bupropión o añadir cabergolina puede resultar beneficioso6. El éxito depende de la disposición y capacidad del paciente para seguir diversas intervenciones, adaptando el tratamiento a las necesidades y circunstancias individuales1.
