También conocido como
STUI, LUTS, disfunción del tracto urinario inferior, prostatismo (término en desuso en varones), problemas de llenado y vaciado, síntomas de obstrucción del tracto de salida vesical, disfunción urinaria
Definición
Los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) son un conjunto de síntomas clínicos que afectan a la vejiga, el esfínter urinario, la uretra y, en los varones, la próstata.¹ Los STUI abarcan tanto síntomas de almacenamiento (irritativos) como de vaciado (obstructivos) que afectan al tracto urinario inferior.² Los síntomas de almacenamiento incluyen aumento de la frecuencia miccional, aumento de la urgencia, incontinencia de urgencia y nicturia, mientras que los síntomas de vaciado incluyen chorro débil, dificultad para iniciar la micción, goteo terminal, vaciado incompleto y retención urinaria.³ Estos síntomas son frecuentes en hombres y mujeres de edad avanzada, aunque más prevalentes en los hombres, y pueden afectar significativamente a la calidad de vida.⁴ Los STUI pueden deberse a diversas afecciones, como la hiperplasia benigna de próstata (HBP), la disfunción vesical, las infecciones del tracto urinario, los trastornos neurológicos u otras patologías que afectan al tracto urinario inferior.⁵
Contexto clínico
Los STUI se observan con frecuencia en la práctica clínica, sobre todo en poblaciones de edad avanzada. La prevalencia aumenta con la edad; del mismo modo, la hiperplasia benigna de próstata histológica, una causa frecuente de STUI masculinos, se encuentra en aproximadamente el 8% de los hombres de 31-40 años, el 50% de los de 51-60 años y alrededor del 90% de los de 81-90 años.¹
La evaluación del paciente suele incluir una anamnesis detallada, exploración física, análisis de orina, valoración mediante cuestionarios validados como la Puntuación Internacional de Síntomas Prostáticos (IPSS), medición del volumen residual posmiccional y estudios de flujo urinario.² Otras pruebas diagnósticas pueden incluir estudios de presión/flujo, urodinámica, ecografía renal y cistoscopia en casos seleccionados.³
Las opciones de tratamiento varían según la intensidad de los síntomas, las causas subyacentes y las preferencias del paciente. El tratamiento de primera línea suele incluir cambios en el estilo de vida, como el control de la ingesta de líquidos y la micción programada. Los tratamientos farmacológicos incluyen:
- Bloqueantes de los receptores alfa-adrenérgicos (alfuzosina, doxazosina, tamsulosina, terazosina) – proporcionan un alivio sintomático rápido al relajar el músculo liso de la próstata y del cuello vesical.⁴
- Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida) – reducen el tamaño de la próstata al inhibir la conversión de testosterona en dihidrotestosterona; son más eficaces en hombres con próstatas de mayor tamaño.⁵
- Antimuscarínicos (tolterodina, oxibutinina) – útiles para los síntomas de almacenamiento, sobre todo cuando se combinan con alfabloqueantes en pacientes con síntomas mixtos.⁶
- Inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE-5) – beneficiosos para pacientes que presentan tanto STUI como disfunción eréctil.⁷
- Tratamientos combinados – alfabloqueantes con inhibidores de la 5-alfa-reductasa en hombres con riesgo de progresión de la enfermedad; alfabloqueantes con antimuscarínicos en caso de síntomas mixtos de almacenamiento y vaciado.⁸
Las intervenciones quirúrgicas se consideran cuando el tratamiento médico fracasa o está contraindicado, e incluyen la resección transuretral de próstata (RTUP), los procedimientos con láser, los tratamientos quirúrgicos mínimamente invasivos y, en casos graves, la colocación de un esfínter urinario artificial para la incontinencia.⁹
