También conocido como
Hipermovilidad del glande, caída del glande, Deformidad del transportador supersónico, Síndrome de insuficiencia del glande, deformidad SST
Definición
El síndrome del glande fláccido (FGS, por sus siglas en inglés) es una posible complicación del implante de prótesis de pene en pacientes con disfunción eréctil, caracterizada por la falta de rigidez y la hipermovilidad del glande a pesar del inflado completo de los cilindros protésicos.1 Esta afección se manifiesta como una caída ventral, dorsal o lateral del glande durante la erección, que puede hacer que los pacientes afectados refieran intentos de coito dolorosos, insatisfactorios o difíciles por otros motivos.2 En los casos graves, un dimensionamiento incorrecto de los cilindros puede dar lugar a situaciones extremas como el pene péndulo (flail penis) o la deformidad en S.3 El FGS es una complicación observada en raras ocasiones, que afecta a una pequeña proporción de los pacientes a los que se implanta una prótesis de pene.4
Contexto clínico
El síndrome del glande fláccido se observa principalmente en pacientes a los que se ha implantado una prótesis de pene por disfunción eréctil.1 La afección es más frecuente en pacientes con fibrosis moderada a grave de los cuerpos cavernosos, que dificulta la dilatación distal hasta el extremo de los cuerpos durante el implante.2 Esta fibrosis se encuentra con frecuencia en pacientes con enfermedad de Peyronie extensa, en aquellos a los que se ha retirado previamente un implante de pene infectado o en pacientes sometidos a cirugía de derivación (shunt) por priapismo isquémico refractario.2
La fisiopatología del FGS implica una compresión insuficiente de la vena dorsal profunda y de las venas circunflejas entre la fascia de Buck y los cuerpos cavernosos, incluso con los cilindros inflados al máximo.1 Cuando el tejido adyacente no restringe adecuadamente el flujo sanguíneo a través de estos vasos, resulta cada vez más difícil lograr la tumescencia del glande, sobre todo en pacientes con disfunción eréctil grave que ya presentan un flujo sanguíneo glandular deficiente en situación basal.1 El FGS también puede deberse a un soporte estructural glandular deficiente, lo que hace posible la caída incluso cuando los cilindros tienen un tamaño y una posición adecuados.1
El diagnóstico requiere una exploración física cuidadosa con el implante completamente inflado para determinar la dirección de la caída, lo que puede ayudar a distinguir la causa subyacente de la deformidad.2 En los casos dudosos, obtener un diagnóstico correcto requerirá a menudo pruebas de imagen: resonancia magnética o ecografía del pene con el dispositivo inflado.2 La colaboración con un urorradiólogo experimentado es de un valor incalculable en estos casos.2
Las opciones de tratamiento van desde el manejo médico hasta la corrección quirúrgica.1 Los enfoques iniciales suelen incluir la administración oral o tópica de fármacos vasoactivos.3 Cuando el tratamiento médico fracasa, se han descrito intervenciones quirúrgicas como la penoplastia distal y la glandulopexia como métodos eficaces para corregir la deformidad del FGS.1 Estas opciones quirúrgicas son especialmente valiosas en pacientes en los que se ha realizado un dimensionamiento adecuado de los cilindros durante la intervención, ya que evitan la opción más invasiva de sustituir los cilindros protésicos.1 La glandopexia suele realizarse a través de una incisión subcoronal, que permite acceder al espacio entre el cuerpo esponjoso del glande y la túnica albugínea subyacente, mediante suturas de anclaje.3 En una serie de un solo centro, aproximadamente el 75% de los pacientes quedaron satisfechos con el resultado de la glandopexia.3
