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Prótesis de Pene Inflable de Tres Componentes

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También conocido como

IPP, Implante de pene hidráulico, Implante Peneano Inflable, Prótesis peneana de tres piezas, Dispositivo peneano activado por bomba, Prótesis Peneana, Implante de pene

Definición

Una prótesis de pene inflable (IPP) de tres componentes es un dispositivo médico implantado quirúrgicamente, diseñado para tratar la disfunción eréctil (DE) permitiendo a los hombres lograr una erección suficiente para el coito.¹ Se considera una solución muy eficaz y permanente para la DE cuando otros tratamientos han fracasado o no son adecuados.²

El dispositivo suele constar de tres componentes principales: un par de cilindros inflables, una bomba y un reservorio lleno de líquido. Los cilindros se colocan quirúrgicamente dentro de los cuerpos cavernosos, las cámaras eréctiles del pene. La bomba suele implantarse en el escroto y el reservorio, que contiene solución salina estéril, se coloca normalmente en la parte inferior del abdomen, por debajo de los músculos abdominales.¹

Para lograr una erección, el paciente aprieta manualmente la bomba situada en el escroto. Esta acción transfiere la solución salina del reservorio a los cilindros del interior del pene, lo que hace que se inflen y adquieran rigidez, imitando una erección natural.¹ La erección puede mantenerse todo el tiempo que se desee, incluso después del orgasmo.¹ Cuando ya no se necesita la erección, el paciente acciona una válvula de desinflado de la bomba, que permite que el líquido regrese de los cilindros al reservorio, con lo que el pene vuelve a quedar flácido.¹ Este mecanismo permite una erección y una flacidez controladas y de aspecto natural. Las IPP modernas están diseñadas para ser duraderas y pretenden reproducir lo más fielmente posible la función natural de la erección.²

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Contexto clínico

La prótesis de pene inflable (IPP) de tres componentes suele considerarse en pacientes con disfunción eréctil (DE) que no han respondido a tratamientos menos invasivos, no son candidatos a ellos o no están satisfechos con ellos. Estos pueden incluir los medicamentos orales (como los inhibidores de la PDE5, por ejemplo, el sildenafilo), los dispositivos de erección por vacío o las inyecciones intracavernosas.¹² Representa una solución definitiva y permanente para muchos hombres que desean restablecer su función sexual.²

La selección de los pacientes es un aspecto fundamental para el éxito de la implantación de una IPP. Los candidatos ideales son aquellos que tienen expectativas realistas sobre los resultados y que poseen la destreza manual necesaria para manejar el dispositivo.¹ El asesoramiento preoperatorio es esencial para garantizar que los pacientes comprendan el procedimiento quirúrgico, los posibles riesgos, los beneficios y el tipo de erección que se consigue con una prótesis.¹ Algunas afecciones pueden contraindicar el procedimiento, como las infecciones sistémicas o locales activas, la diabetes mal controlada o afecciones psicológicas importantes que podrían interferir en la capacidad del paciente para manejar el implante o sobrellevarlo.¹

El procedimiento quirúrgico de implantación de una IPP de tres componentes consiste en colocar los cilindros dentro de los cuerpos cavernosos del pene, la bomba en el escroto y el reservorio en el espacio retropúbico o en un espacio ectópico (p. ej., submuscular alto).¹ Los cirujanos pueden utilizar distintos abordajes de incisión, habitualmente penoescrotal o infrapúbico, según su preferencia y la anatomía del paciente.¹ Las técnicas quirúrgicas modernas y el uso de implantes con recubrimiento antibiótico o hidrofílico han reducido significativamente el riesgo de complicaciones, en particular de infecciones.²

Los resultados esperados de la cirugía de IPP son, en general, muy positivos, con altas tasas de satisfacción descritas tanto por los pacientes como por sus parejas, que alcanzan el 92–100% en los pacientes y el 91–95% en las parejas cuando se proporciona un asesoramiento adecuado.¹ Los dispositivos modernos también demuestran una excelente fiabilidad mecánica, con tasas superiores al 90% a los 5 años de la implantación.¹ La recuperación suele implicar un periodo de cicatrización de 4-6 semanas antes de que el dispositivo se active y se utilice para el coito.¹ La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales que no requieran esfuerzo en pocas semanas tras la cirugía.¹ Las posibles complicaciones, aunque poco frecuentes, pueden incluir infección (históricamente del 1-3%, pero menor con los implantes recubiertos actuales), fallo mecánico del dispositivo, erosión de los componentes del dispositivo a través de la piel, dolor o un dimensionamiento inadecuado.¹

Cita científica

[1] Levine LA, Becher EF, Bella AJ, et al. Penile Prosthesis Surgery: Current Recommendations From the International Consultation on Sexual Medicine. J Sex Med. 2016;13(4):489-518. doi:10.1016/j.jsxm.2016.01.017

[2] Chung E. Penile prosthesis implant: scientific advances and technological innovations over the last four decades. Transl Androl Urol. 2017 Feb;6(1):37-45. doi: 10.21037/tau.2016.12.06.

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