También conocido como
Agentes antiinfecciosos del tracto urinario., antibacterianos urinarios, antimicrobianos del tracto urinario, desinfectantes del tracto urinario, agentes quimioterapéuticos urinarios, Agentes profilácticos para las ITU
Definición
Los antisépticos urinarios son fármacos orales que ejercen actividad antibacteriana en la orina, pero que tienen un efecto antibacteriano sistémico escaso o nulo.1 Estos medicamentos están diseñados específicamente para alcanzar concentraciones terapéuticas solo en la orina, lo que los hace eficaces para tratar y prevenir las infecciones del tracto urinario (ITU).2 Su finalidad principal es inhibir o eliminar los microorganismos del tracto urinario reduciendo al mínimo los efectos sistémicos.3
Los antisépticos urinarios actúan mediante distintos mecanismos según el fármaco concreto. Por ejemplo, la nitrofurantoína, un antiséptico urinario de uso habitual, es bactericida frente a muchas bacterias grampositivas y gramnegativas gracias a su rápida conversión intracelular, por acción de las reductasas bacterianas, en intermediarios muy reactivos.4 Estos intermediarios reaccionan de forma inespecífica con las proteínas ribosómicas y alteran la síntesis de proteínas, ARN y ADN, así como los procesos metabólicos.4 Otros fármacos, como la metenamina, actúan liberando formaldehído en la orina ácida, que tiene propiedades antibacterianas.5
La utilidad de los antisépticos urinarios se limita a las infecciones del tracto urinario inferior; no alcanzan niveles tisulares adecuados y no deben utilizarse en la pielonefritis.1,6 La supresión prolongada de la bacteriuria con antisépticos urinarios puede ser deseable en las infecciones urinarias crónicas o recurrentes en las que no ha sido posible erradicar la infección con un tratamiento sistémico de corta duración.1
Contexto clínico
Los antisépticos urinarios se utilizan principalmente en el tratamiento de las infecciones no complicadas del tracto urinario inferior, en particular la cistitis aguda.1 También son útiles para la profilaxis y la supresión de las infecciones urinarias recurrentes cuando el tratamiento sistémico de corta duración no ha sido eficaz.1,6
La selección de pacientes para el tratamiento con antisépticos urinarios suele incluir a personas con:
- Bacteriuria vesical sintomática aguda no complicada1
- Infecciones urinarias recurrentes que requieren profilaxis2
- Infecciones urinarias crónicas en las que ha fracasado la erradicación con un tratamiento de corta duración1
- Pacientes que no toleran los antibióticos sistémicos3
Cada fármaco tiene aplicaciones clínicas particulares. La nitrofurantoína es eficaz en la infección del tracto urinario inferior y en la bacteriuria recurrente, y sirve como fármaco supresor a largo plazo, incluso en niños y pacientes embarazadas, con una baja incidencia de aparición de resistencias, pero no debe utilizarse en la pielonefritis.1 Es bactericida frente a muchas bacterias grampositivas y gramnegativas, aunque Pseudomonas aeruginosa y muchas cepas de Proteus son intrínsecamente resistentes.4
La metenamina, cuando se utiliza con un conocimiento adecuado de su comportamiento farmacocinético, es eficaz en mujeres con bacteriuria recurrente no complicada, incluidas las causadas por patógenos multirresistentes, y como fármaco profiláctico en varones con infección recurrente.1,5 Para lograr una eficacia óptima, la metenamina requiere una orina ácida (pH inferior a 5,5) para liberar formaldehído, que es el que ejerce el efecto antibacteriano.5
En la cistitis aguda en adultos, la nitrofurantoína se administra habitualmente en dosis de 100 mg dos veces al día (liberación modificada) o de 50-100 mg cuatro veces al día (macrocristales) durante 5 días, y de 50-100 mg una vez al día como profilaxis.4 Para el mandelato de metenamina, la dosis estándar es de 1 g cuatro veces al día, y para el hipurato de metenamina, de 1 g dos veces al día.5
Su eficacia se limita a las infecciones del tracto urinario inferior, y no se recomiendan para la pielonefritis ni para las ITU complicadas con síntomas sistémicos.2
