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Vejiga Hiperactiva

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También conocido como

OAB, Síndrome de vejiga hiperactiva, Incontinencia de urgencia, Síndrome de urgencia-frecuencia, Hiperactividad del detrusor, Detrusor hiperactivo, Vejiga irritable

Definición

La vejiga hiperactiva (VH) es una afección urológica crónica caracterizada por una necesidad repentina e imperiosa de orinar que es difícil de controlar.1 La International Continence Society la define como una afección con los síntomas característicos de «urgencia urinaria, habitualmente acompañada de aumento de la frecuencia miccional y nicturia, con o sin incontinencia de urgencia, en ausencia de infección del tracto urinario u otra patología evidente».2 La VH se produce cuando los músculos de la vejiga se contraen de forma involuntaria incluso cuando el volumen de orina en la vejiga es bajo, lo que provoca una necesidad urgente de orinar.3 Esta afección altera el funcionamiento normal de los mecanismos de llenado y vaciado de la vejiga, al perturbar las complejas interacciones entre el sistema nervioso central y el periférico que controlan la micción.4 El músculo detrusor, que está densamente inervado, puede volverse hiperactivo o hipersensible, lo que provoca contracciones inadecuadas y la sensación de urgencia.5

Contexto clínico

La vejiga hiperactiva afecta aproximadamente al 16,5% de los adultos en los Estados Unidos (con alrededor de un 12% notificado en una amplia encuesta multinacional europea y canadiense), y su prevalencia aumenta con la edad.1 Repercute de forma significativa en la calidad de vida, ya que afecta a las actividades diarias, la productividad laboral, las interacciones sociales, los patrones de sueño y el bienestar psicológico.3

La evaluación clínica de la VH comienza con una anamnesis exhaustiva, centrada en los síntomas urinarios, su duración, su gravedad y su repercusión en la calidad de vida.3 Los profesionales clínicos deben preguntar por la frecuencia urinaria (definida habitualmente como orinar ocho o más veces en 24 horas), la urgencia (deseo repentino e imperioso de orinar que es difícil de aplazar), la nicturia (despertarse por la noche para orinar) y la incontinencia de urgencia (pérdida involuntaria de orina acompañada de urgencia).5 A menudo se recomienda un diario miccional para documentar los patrones de micción, la ingesta de líquidos y los episodios de incontinencia.3

El estudio diagnóstico incluye un análisis de orina para descartar una infección, análisis de sangre para evaluar la función renal y los trastornos metabólicos y, en algunos casos, estudios urodinámicos para evaluar la función vesical.3 Puede realizarse una cistoscopia para descartar patología vesical, como tumores o cálculos.3

El tratamiento sigue un enfoque escalonado que comienza con modificaciones conductuales, como el control de la ingesta de líquidos, el entrenamiento vesical y los ejercicios del suelo pélvico.4 La farmacoterapia suele consistir en antimuscarínicos (como oxibutinina, tolterodina o solifenacina) o agonistas de los receptores adrenérgicos β3 (mirabegrón), que actúan sobre los mecanismos subyacentes de la hiperactividad del detrusor.4 En los casos refractarios, las terapias avanzadas incluyen inyecciones de toxina botulínica en el músculo detrusor, neuromodulación sacra o estimulación del nervio tibial posterior.5 Las intervenciones quirúrgicas se reservan para los casos graves y resistentes al tratamiento.4

La selección de pacientes para el tratamiento depende de la gravedad de los síntomas, las comorbilidades, las contraindicaciones farmacológicas y las preferencias del paciente.3 Los resultados esperados varían; la mayoría de los pacientes experimentan una mejoría significativa de los síntomas más que su resolución completa.4 El tratamiento a largo plazo a menudo requiere una combinación de enfoques y ajustes continuos de la terapia.5

Cita científica

[1] Stewart WF, Van Rooyen JB, Cundiff GW, et al. Prevalence and burden of overactive bladder in the United States. World J Urol. 2003;20(6):327-336. DOI: 10.1007/s00345-002-0301-4

[2] Haylen BT, de Ridder D, Freeman RM, et al. An International Urogynecological Association (IUGA)/International Continence Society (ICS) joint report on the terminology for female pelvic floor dysfunction. Neurourol Urodyn. 2010;29(1):4-20. DOI: 10.1002/nau.20798

[3] Leron E, Weintraub AY, Mastrolia SA, Schwarzman P. Overactive Bladder Syndrome: Evaluation and Management. Curr Urol. 2018;11(3):117-125. DOI: 10.1159/000447205

[4] Chapple CR, Artibani W, Cardozo LD, et al. The role of urinary urgency and its measurement in the overactive bladder symptom syndrome: current concepts and future prospects. BJU Int. 2005;95(3):335-340. DOI: 10.1111/j.1464-410X.2005.05294.x

[5] Abrams P, Cardozo L, Fall M, et al. The standardisation of terminology of lower urinary tract function: report from the Standardisation Sub-committee of the International Continence Society. Neurourol Urodyn. 2002;21(2):167-178. DOI: 10.1002/nau.10052

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