También conocido como
Músculo detrusor hiperactivo, Contracciones involuntarias de la vejiga., Contracciones de la vejiga desinhibidas
Definición
La hiperactividad del detrusor (HD) es un diagnóstico urodinámico caracterizado por contracciones involuntarias del detrusor durante la fase de llenado de la cistometría, que pueden ser espontáneas o provocadas. Estas contracciones pueden provocar síntomas como urgencia miccional, polaquiuria, nicturia e incontinencia urinaria de urgencia. La HD es un componente clave del síndrome de vejiga hiperactiva (VH), que es un diagnóstico clínico basado en estos síntomas en ausencia de infección urinaria u otra patología evidente.¹ La fisiopatología de la HD no se conoce del todo, pero se cree que intervienen mecanismos descritos por las teorías neurógena, miógena, de la vejiga autónoma y de la señalización aferente.² El músculo detrusor, que es el músculo liso de la pared de la vejiga, normalmente se contrae para vaciar la vejiga durante la micción. En la HD, este músculo se contrae de forma involuntaria durante el llenado vesical, lo que provoca un deseo repentino e imperioso de orinar, incluso cuando el volumen vesical es bajo.¹² Su finalidad en urología es identificar una disfunción vesical específica que puede abordarse con diversas modalidades de tratamiento orientadas a reducir estas contracciones involuntarias y aliviar los síntomas asociados.¹
Contexto clínico
La hiperactividad del detrusor (HD) es clínicamente relevante en la evaluación de los pacientes que presentan síntomas del síndrome de vejiga hiperactiva (VH), que incluyen urgencia miccional, polaquiuria y nicturia, con o sin incontinencia de urgencia.¹ Es un hallazgo frecuente en pacientes mayores de 40 años, y su prevalencia aumenta con la edad.¹ El diagnóstico de la HD se realiza mediante estudios urodinámicos, en concreto la cistometría, que mide la presión vesical durante el llenado y la micción. Esta exploración suele plantearse cuando fracasan los tratamientos conservadores iniciales de los síntomas de VH, cuando el diagnóstico no está claro o antes de tratamientos invasivos.¹
Los criterios de selección de pacientes para las pruebas urodinámicas destinadas a diagnosticar la HD incluyen a las personas con síntomas de VH refractarios, a quienes padecen afecciones neurológicas (hiperactividad neurógena del detrusor, p. ej., en la lesión medular, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson) o los casos en que se contempla una intervención quirúrgica.¹² En la HD no neurógena, el contexto clínico suele implicar descartar otras causas de los síntomas vesicales, como las infecciones urinarias, los cálculos vesicales o los tumores.¹
Por lo general, los procedimientos quirúrgicos no son la primera línea de tratamiento de la HD en sí, pero pueden considerarse en la VH refractaria. Los tratamientos de la HD/VH van desde las terapias conductuales (entrenamiento vesical, ejercicios de los músculos del suelo pélvico) y los tratamientos farmacológicos (antimuscarínicos, agonistas beta-3) hasta opciones más invasivas, como las inyecciones de toxina botulínica en el músculo detrusor, la neuromodulación sacra o la estimulación percutánea del nervio tibial, para los pacientes que no responden a las medidas conservadoras o no las toleran.¹² Los resultados esperados del tratamiento tienen como objetivo reducir las contracciones involuntarias del detrusor, aliviando así los síntomas de urgencia, polaquiuria e incontinencia, y mejorar la calidad de vida del paciente.¹ Las tasas de éxito varían según la modalidad de tratamiento y las características del paciente.¹
