También conocido como
Cistouretroscopia, endoscopia de vejiga, vesicoscopia, cistoscopia flexible, cistoscopia rígida
Definición
La cistoscopia es un procedimiento diagnóstico y terapéutico que permite a los profesionales sanitarios examinar el revestimiento de la vejiga y de la uretra (el conducto que lleva la orina fuera del cuerpo).1 Consiste en introducir un cistoscopio (un instrumento óptico largo y fino con un ocular en un extremo, un tubo rígido o flexible en el centro y una pequeña lente y una luz en el otro extremo) a través de la uretra hasta la vejiga.2 A continuación, la vejiga se llena de líquido estéril para distenderla, lo que permite visualizar con detalle los revestimientos de la vejiga y de la uretra.3 Este procedimiento permite a los urólogos diagnosticar diversos trastornos del tracto urinario, obtener muestras de tejido para biopsia y realizar determinados tratamientos.4
Contexto clínico
La cistoscopia se utiliza para diagnosticar, vigilar y tratar trastornos que afectan a la vejiga y a la uretra.1 Los profesionales sanitarios pueden recomendar una cistoscopia para investigar síntomas como sangre en la orina (hematuria), incontinencia urinaria, vejiga hiperactiva, micción dolorosa, infecciones urinarias frecuentes e incapacidad para orinar.2
El procedimiento está clínicamente indicado para diagnosticar enfermedades y trastornos de la vejiga, como el cáncer de vejiga, los cálculos vesicales y la inflamación de la vejiga (cistitis).3 En los hombres, puede ayudar a diagnosticar un aumento de tamaño de la próstata (hiperplasia benigna de próstata) al mostrar un estrechamiento de la uretra en el punto en que atraviesa la glándula prostática.1
En la práctica clínica se utilizan dos tipos principales de cistoscopios: los cistoscopios flexibles, que se doblan para seguir el trayecto natural de la uretra y suelen utilizarse en procedimientos diagnósticos con anestesia local; y los cistoscopios rígidos, que no se doblan y suelen utilizarse con sedación o anestesia general para realizar biopsias o extirpar tumores.4
Con fines diagnósticos, el procedimiento suele durar entre 5 y 15 minutos, pero puede prolongarse si se realizan intervenciones adicionales, como biopsias o extracción de cálculos.2 La recuperación suele ser rápida, y la mayoría de los pacientes solo experimentan molestias leves durante 1-2 días después del procedimiento.3
