También conocido como
Desviación urinaria, derivación del tracto urinario, reconstrucción del sistema urinario, reconstrucción del tracto urinario inferior, reconstrucción urinaria, reconstrucción de neovejiga, reconstrucción ortotópica de neovejiga, reconstrucción uretral, aumento de vejiga, derivación urinaria continente, derivación urinaria incontinente
Definición
La reconstrucción de las vías urinarias hace referencia a un grupo de procedimientos quirúrgicos destinados a reparar o reconstruir partes de las vías urinarias que están dañadas o no funcionan correctamente.1 Estos procedimientos consisten en modificar, sustituir o redirigir componentes del aparato urinario para restablecer el flujo y el almacenamiento adecuados de la orina.2 Las técnicas reconstructivas pueden incluir el uso de segmentos del intestino del propio paciente para crear nuevas estructuras, como una neovejiga, un conducto urinario o un reservorio continente.3 Estas cirugías se adaptan a las necesidades particulares de cada persona y tienen como objetivo preservar la función renal, mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones graves.4
Contexto clínico
La reconstrucción de las vías urinarias está indicada clínicamente en diversas situaciones en las que la vía urinaria normal está comprometida o requiere modificaciones.1 Las principales afecciones que hacen necesarios estos procedimientos son:
- Cáncer de vejiga que requiere cistectomía (extirpación de la vejiga)2
- Disfunción vesical neurógena debida a afecciones como la lesión medular, la esclerosis múltiple o la espina bífida1
- Anomalías congénitas que afectan a las vías urinarias2
- Traumatismos del aparato urinario, incluidas las lesiones uretrales asociadas a fracturas pélvicas3
- Daño por radiación en la vejiga a causa del tratamiento oncológico2
- Afecciones inflamatorias crónicas que afectan a la función vesical2
- Incontinencia urinaria grave que no responde a otros tratamientos2
- Estenosis uretrales causadas por traumatismos, infecciones o cirugías previas4
Los criterios de selección de los pacientes incluyen una evaluación exhaustiva de la función renal, estudios urodinámicos y la valoración de la destreza manual y de la capacidad cognitiva (en particular en las derivaciones continentes que requieren autosondaje).1
El abordaje quirúrgico varía en función del defecto anatómico concreto y de los factores del paciente. Los principales tipos de reconstrucción son:
- Derivación urinaria incontinente (conducto ileal): los uréteres se conectan a un segmento de intestino que se aboca a la superficie de la piel en forma de estoma, y la orina drena de forma continua a una bolsa colectora externa.3
- Derivación urinaria continente (bolsa de Indiana): se crea un reservorio interno a partir de segmentos intestinales, con un mecanismo valvular que permite almacenar la orina y drenarla periódicamente mediante sondaje a través de un pequeño estoma.3
- Reconstrucción con neovejiga ortotópica: se crea una nueva vejiga a partir de tejido intestinal y se conecta a la uretra, lo que permite una micción más natural.2
- Reconstrucción uretral (uretroplastia): reparación de la uretra mediante diversas técnicas, como injertos o colgajos de tejido, con tasas de éxito de hasta el 90-95% en candidatos adecuados, según la técnica y las características de la estenosis.4
Los resultados esperados incluyen la preservación de la función renal, la mejora de la calidad de vida y la prevención de complicaciones graves.1 La recuperación suele requerir una hospitalización de varios días, seguida de un período de adaptación mientras el sistema reconstruido empieza a funcionar.2 Entre las posibles complicaciones se encuentran las infecciones urinarias, la formación de cálculos, las alteraciones metabólicas y la incontinencia.1 El seguimiento a largo plazo es esencial para vigilar estos posibles problemas y garantizar el correcto funcionamiento continuado de la reconstrucción.1
