También conocido como
Prolapso del intestino delgado, hernia vaginal, Hernia intestinal (vaginal), hernia peritoneal
Definición
El enterocele se define como una herniación del saco peritoneal entre la vagina y el recto que contiene intestino delgado y protruye hacia el canal vaginal.1 Esta afección se produce cuando se debilitan los músculos y tejidos que mantienen los intestinos en su sitio dentro de la cavidad pélvica, lo que permite que el intestino delgado descienda hacia la parte inferior de la cavidad pélvica y empuje contra la parte superior de la vagina, formando un abultamiento.2 El enterocele suele deberse a la alteración del tabique rectovaginal, lo que provoca la herniación del intestino delgado hacia el espacio rectovaginal.3 Según el contenido específico del saco herniario, puede describirse con mayor precisión como enterocele (intestino delgado), peritoneocele (grasa peritoneal), sigmoidocele (colon sigmoide) o, con menor frecuencia, cecocele (ciego).3
Contexto clínico
El enterocele tiene relevancia clínica en el contexto de los trastornos de prolapso de órganos pélvicos, que en conjunto afectan aproximadamente al 3%-6% de las mujeres en Estados Unidos.4 Afecta con mayor frecuencia a mujeres posmenopáusicas de raza blanca o de origen hispano, y más de un tercio de las mujeres con trastornos del suelo pélvico tienen entre 60 y 79 años.4
La afección se produce cuando los músculos, los tejidos conjuntivos y los ligamentos de la región pélvica (suelo pélvico) se distienden o se desgarran.4 Diversos factores aumentan el riesgo de desarrollar un enterocele, entre ellos el embarazo y el parto,2 la menopausia (debido a la disminución de los niveles de estrógenos, que ayudan a mantener la fuerza de los músculos pélvicos),4 la tos crónica debida a afecciones como la bronquitis o el asma,2 el tabaquismo, los trastornos del tejido conjuntivo como el síndrome de Ehlers-Danlos, el estreñimiento, el levantamiento de objetos pesados, la obesidad, las cirugías pélvicas como la histerectomía y la radioterapia en la zona pélvica.2,4
El diagnóstico suele basarse en la exploración física, aunque esta por sí sola puede ser insuficiente para detectar un enterocele.3 La resonancia magnética permite diferenciar entre enterocele y rectocele (herniación anterior del recto), y también puede utilizarse la proctografía de evacuación (PE).1,3 Las imágenes dinámicas de esfuerzo tras la defecación son especialmente importantes, ya que los enteroceles suelen manifestarse en la fase tardía de la defecación, después del vaciado rectal.3
Los enfoques terapéuticos van desde las medidas conservadoras hasta las intervenciones quirúrgicas. Las medidas de autocuidado y las opciones no quirúrgicas, como los pesarios y los ejercicios de Kegel (ejercicios del suelo pélvico), suelen ser eficaces en los casos leves a moderados.2,4 En los casos graves puede ser necesaria la reparación quirúrgica; técnicas como la obliteración del estrecho superior de la pelvis con una malla de Mersilene en forma de U han mostrado eficacia para la corrección anatómica, aunque a largo plazo puede producirse una recurrencia de los síntomas en aproximadamente el 25% de las pacientes.1
