También conocido como
Cistitis intersticial (CI), Síndrome de dolor de vejiga (SBV), Síndrome de vejiga dolorosa (PBS), Síndrome de vejiga hipersensible, Síndrome uretral, IC/BPS
Definición
La cistitis intersticial/síndrome de dolor vesical (CI/SDV), antes denominada cistitis intersticial, es un trastorno pélvico crónico (de >6 semanas de duración) que afecta o parece afectar a la vejiga urinaria, con síntomas de molestia, presión o dolor.1 El trastorno se caracteriza por inflamación crónica y síntomas del tracto urinario inferior que no se deben a una infección ni a ninguna otra causa claramente identificable.1,2
La CI/SDV es un trastorno complejo que afecta al revestimiento de la vejiga y provoca molestias recurrentes y a menudo intensas, urgencia y aumento de la frecuencia miccional.3 La pared vesical puede mostrar signos de inflamación, incluidas úlceras de Hunner en algunos pacientes, que se describen como cicatrices centrales en zonas de mucosa eritematosa.4 La capa protectora de glucosaminoglucanos (GAG) de la mucosa vesical suele estar alterada en los pacientes con CI/SDV, lo que podría permitir que sustancias irritantes de la orina penetren en la pared vesical y desencadenen respuestas inflamatorias.5
Contexto clínico
La cistitis intersticial/síndrome de dolor vesical se diagnostica y trata en el ámbito clínico cuando los pacientes presentan dolor, presión o molestia vesical crónicos que perciben como relacionados con la vejiga urinaria, acompañados de al menos otro síntoma urinario, como urgencia o frecuencia persistentes.1 El trastorno afecta tanto a mujeres como a hombres, aunque se diagnostica con más frecuencia en mujeres.3
La selección de pacientes para el diagnóstico de CI/SDV suele implicar la exclusión de otros trastornos con síntomas similares, como las infecciones urinarias, el cáncer de vejiga, la vejiga hiperactiva y, en los hombres, la prostatitis crónica.1,4 Se trata principalmente de un diagnóstico de exclusión, lo que a menudo conduce a una identificación tardía o a un diagnóstico erróneo, sobre todo en los hombres.1
La evaluación clínica suele incluir pruebas de laboratorio (hemograma completo, panel metabólico completo, glucosa, HbA1c), análisis de orina y urocultivos para descartar otros trastornos.1 La cistoscopia puede ser adecuada en determinados casos, sobre todo en pacientes mayores de 50 años, que tienen una mayor probabilidad de presentar úlceras de Hunner, diagnósticas de la CI clásica.1,4
Los enfoques terapéuticos son multimodales e individualizados y comienzan con medidas conservadoras, como modificaciones de la dieta para evitar sustancias irritantes para la vejiga.1,4 Las intervenciones farmacológicas pueden incluir medicamentos orales (polisulfato sódico de pentosano, amitriptilina, antihistamínicos), tratamientos intravesicales (dimetilsulfóxido, heparina, lidocaína) y, en caso de úlceras de Hunner, fulguración o inyección de triamcinolona.1,4,5
El pronóstico de la CI/SDV varía mucho entre pacientes. Aunque algunos experimentan una mejoría de los síntomas con el tratamiento, otros pueden presentar síntomas persistentes que afectan de forma significativa a la calidad de vida, incluidas la actividad física, el sueño y las relaciones íntimas.3
