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Infección del Dispositivo

También conocido como

Infección asociada a implantes, infección relacionada con dispositivos médicos, infección del dispositivo protésico, Infección relacionada con cuerpo extraño.

Definición

La infección del dispositivo, también conocida como infección asociada a implantes, es una respuesta inmunitaria del huésped frente a uno o más patógenos microbianos que colonizan un dispositivo médico permanente.¹ Representa una complicación importante tras la implantación quirúrgica de dispositivos, que se utilizan cada vez más para mejorar la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes. La patogenia de las infecciones de dispositivos suele comenzar con la adhesión de microorganismos al material extraño del implante. Estos microorganismos experimentan después una compleja metamorfosis que da lugar a la formación de una biopelícula.¹ Las biopelículas son comunidades estructuradas de células microbianas englobadas en una matriz polimérica producida por ellas mismas, que se adhiere a la superficie del dispositivo. Esta estructura de biopelícula proporciona una barrera física y altera las propiedades fenotípicas de las bacterias, haciéndolas más resistentes a las defensas inmunitarias del huésped y a los tratamientos antimicrobianos cuando estos se utilizan de forma aislada.¹ En consecuencia, los microorganismos que residen en el dispositivo pueden proliferar y causar daño tisular local, como el aflojamiento del dispositivo implantado, la dehiscencia de la herida o la alteración de componentes protésicos (p. ej., válvulas cardíacas). También pueden aparecer manifestaciones sistémicas, como fiebre o fenómenos embólicos.¹ Una definición más específica de infección del dispositivo podría incluir la presencia de signos y síntomas clínicos de infección, evidencia intraoperatoria de infección y cultivos positivos de muestras del dispositivo explantado.² Se estima que el 50-70% de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria pueden atribuirse a dispositivos médicos permanentes.² La dificultad para establecer una definición clara y universalmente aceptada, junto con las dificultades diagnósticas, conduce a menudo a una infraestimación de la prevalencia real de estas infecciones.²

Contexto clínico

Las infecciones de dispositivos se observan en una amplia variedad de especialidades médicas y se asocian a una morbilidad y mortalidad significativas.¹ Con frecuencia requieren hospitalizaciones prolongadas, ciclos largos de tratamiento antimicrobiano y, a menudo, intervenciones quirúrgicas para retirar o sustituir el dispositivo infectado, todo lo cual puede afectar negativamente a la calidad de vida del paciente y aumentar los costes sanitarios.¹ La presentación clínica de una infección del dispositivo puede variar considerablemente según el tipo de dispositivo, la virulencia del microorganismo o microorganismos causantes y el estado inmunitario del huésped. Los signos y síntomas pueden aparecer poco después de la implantación, lo que sugiere una contaminación en el momento de la cirugía, o pueden ser tardíos y manifestarse a veces meses o incluso años después.¹

El diagnóstico de las infecciones de dispositivos puede ser difícil debido a la falta de una definición consensuada de lo que constituye una infección y su gravedad, así como a la escasez de criterios diagnósticos estandarizados.¹ Los marcadores inflamatorios inespecíficos, como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR), suelen estar elevados, pero carecen de especificidad para la infección del dispositivo.² Aunque la bacteriemia puede ser un rasgo característico de las infecciones de dispositivos intravasculares, puede haber biopelículas en los dispositivos sin bacterias detectables en el torrente sanguíneo.² La obtención de muestras microbiológicas óptimas, a menudo mediante aspiración del líquido que rodea el dispositivo o mediante cultivos del propio dispositivo explantado, es primordial para identificar los patógenos causantes y adaptar el tratamiento antimicrobiano.¹

El tratamiento de las infecciones de dispositivos es complejo y suele requerir un enfoque multifacético. Casi siempre es necesario un tratamiento antimicrobiano prolongado, a menudo durante semanas o meses.¹ Sin embargo, debido a la naturaleza protectora de las biopelículas, el tratamiento antimicrobiano por sí solo es con frecuencia insuficiente para erradicar la infección, especialmente si el dispositivo permanece in situ.¹ Para lograr una curación definitiva suele ser necesaria una intervención quirúrgica, que incluye el desbridamiento del tejido infectado y la retirada del dispositivo infectado.¹ En determinadas circunstancias limitadas, como en tipos específicos de infección o cuando la retirada del dispositivo supone un riesgo elevado para el paciente, puede considerarse el rescate del dispositivo (intentar tratar la infección sin retirar el dispositivo), aunque las tasas de éxito varían.¹ En los pacientes que no son candidatos a una intervención quirúrgica o que rechazan una nueva cirugía, el tratamiento antimicrobiano supresor a largo plazo o indefinido puede ser una opción para controlar la infección y prevenir complicaciones, aunque este enfoque no suele conducir a la erradicación.¹

Las infecciones de dispositivos pueden producirse con una amplia variedad de materiales implantados, entre ellos, aunque no exclusivamente, dispositivos neuroquirúrgicos (p. ej., derivaciones, estimuladores cerebrales profundos), dispositivos cardíacos (p. ej., marcapasos, desfibriladores automáticos implantables, válvulas cardíacas protésicas, dispositivos de asistencia ventricular), implantes ortopédicos (p. ej., prótesis articulares, dispositivos de fijación interna), implantes cocleares, implantes mamarios y prótesis de pene.¹ La mortalidad atribuible depende en gran medida del dispositivo, y oscila entre menos del 5% en algunos dispositivos, como los implantes dentales, y más del 25% en las infecciones de válvulas cardíacas mecánicas.² Se prevé que la incidencia de las infecciones relacionadas con dispositivos aumente debido a factores como la expansión del uso y de los tipos de dispositivos implantables, el envejecimiento de la población y la creciente prevalencia de comorbilidades que pueden conducir a estados de inmunodepresión.²

Cita científica

[1] Vinh DC, Embil JM. Device-related infections: a review. J Long Term Eff Med Implants. 2005;15(5):467-88. doi: 10.1615/jlongtermeffmedimplants.v15.i5.20. PMID: 16218897.

[2] VanEpps JS, Younger JG. Implantable Device Related Infection. Shock. 2016 Dec;46(6):597-608. doi: 10.1097/SHK.0000000000000692. PMID: 27454373; PMCID: PMC5110396.

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