También conocido como
Cistitis, Infección de vejiga, Infección del tracto urinario inferior (ITUU), Uretritis, Síndrome uretral agudo, Urosepsis (cuando la infección ingresa al torrente sanguíneo), Pielonefritis (infección renal), Bacteriuria (bacterias en la orina)
Definición
Una infección del tracto urinario (ITU) es una infección que afecta a cualquier parte del aparato urinario, incluidos los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra.1 Las ITU se producen cuando las bacterias, con mayor frecuencia Escherichia coli (E. coli), entran en el tracto urinario a través de la uretra y comienzan a multiplicarse en la vejiga.2 La infección puede permanecer limitada a la vejiga (cistitis) o extenderse a los riñones (pielonefritis).3 Las ITU se caracterizan por la inflamación del epitelio urinario, que provoca síntomas como disuria, polaquiuria, urgencia miccional y, en ocasiones, hematuria.4 Las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar ITU que los hombres debido a que su uretra es más corta y está próxima al ano, lo que facilita la entrada de bacterias.1 El diagnóstico suele basarse en un análisis de orina y un urocultivo, y el tratamiento consiste generalmente en un tratamiento antibiótico adecuado en función del microorganismo causante y de la gravedad de la infección.5
Contexto clínico
Las infecciones del tracto urinario (ITU) se encuentran entre las infecciones bacterianas más frecuentes en la práctica clínica.1 Afectan principalmente al tracto urinario inferior, incluida la vejiga y las estructuras asociadas, aunque en los casos más graves pueden ascender y afectar a los riñones.2
Selección y presentación de los pacientes
Las ITU afectan predominantemente a las mujeres: aproximadamente el 50-60% sufre al menos una ITU a lo largo de su vida.1 Los factores de riesgo incluyen la anatomía femenina, la actividad sexual, ciertos métodos anticonceptivos (especialmente los diafragmas con espermicida), la menopausia, las anomalías del tracto urinario, las obstrucciones del tracto urinario, la inmunosupresión, el uso de sondas y los procedimientos urinarios recientes.3 En los hombres, las ITU son menos frecuentes y a menudo se asocian a hipertrofia prostática, instrumentación del tracto urinario o inmunosupresión.4
Enfoque diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica, el análisis de orina y el urocultivo, y es esencial una recogida adecuada de la muestra.2 La disuria, la polaquiuria, la urgencia miccional y las molestias suprapúbicas son los síntomas de presentación típicos.3 La evaluación de laboratorio suele incluir una tira reactiva para detectar nitritos, esterasa leucocitaria y sangre, junto con un examen microscópico para detectar bacterias y leucocitos.2 Un urocultivo que muestre un crecimiento significativo de un uropatógeno en un paciente sintomático respalda el diagnóstico, aunque el umbral de recuento de colonias utilizado depende del contexto clínico.2
Protocolos de tratamiento
Las ITU no complicadas suelen tratarse con antibióticos orales, que se seleccionan en función de los patrones locales de resistencia.5 Los tratamientos de primera línea suelen incluir nitrofurantoína, trimetoprim/sulfametoxazol, fosfomicina o pivmecilinam.2 En las ITU complicadas o la pielonefritis pueden ser necesarios antibióticos de espectro más amplio y tratamientos de mayor duración.5 Las medidas de apoyo incluyen el aumento de la ingesta de líquidos y analgésicos urinarios para aliviar los síntomas.4
Resultados esperados
Con un tratamiento antibiótico adecuado, los síntomas suelen mejorar en un plazo de 24-48 horas.3 Las ITU no complicadas suelen resolverse por completo con una pauta antibiótica de 3-7 días.2 Sin embargo, pueden producirse infecciones recurrentes en aproximadamente el 20-30% de las mujeres en los 6 meses siguientes a la infección inicial.1 Las estrategias preventivas incluyen una hidratación adecuada, unas prácticas de higiene apropiadas, orinar después de la actividad sexual y, en algunos casos, antibióticos profilácticos.3
