También conocido como
Inflamación del epidídimo, Epididimoorquitis (cuando también hay inflamación testicular).³
Definición
La epididimitis es una inflamación del epidídimo, un tubo enrollado ubicado en la parte posterior del testículo que es responsable de almacenar y transportar el esperma.¹ Puede afectar a hombres de cualquier edad.² La afección es causada principalmente por infecciones bacterianas, que pueden incluir infecciones de transmisión sexual (ITS) como gonorrea o clamidia, particularmente en personas más jóvenes y sexualmente activas.¹˒² En En algunos casos, la inflamación también puede afectar al testículo mismo, una afección conocida como epididimoorquitis.¹ El tratamiento generalmente incluye antibióticos para tratar la infección y medidas de apoyo para aliviar el malestar.²
Contexto clínico
La epididimitis es un síndrome clínico caracterizado por dolor, hinchazón e inflamación del epidídimo, que a veces puede afectar el testículo (epididimitis-orquitis).⁴ Es una causa común de dolor escrotal agudo en hombres adultos.¹ Clínicamente, se presenta con dolor y sensibilidad testicular unilateral, a menudo con un inicio gradual, y puede ir acompañado de hidrocele e hinchazón palpable del epidídimo.⁴ También pueden presentarse síntomas urinarios como disuria, polaquiuria o urgencia.¹
La selección de pacientes para vías de tratamiento específicas depende de la etiología sospechada. En hombres sexualmente activos menores de 39 años, la epididimitis es causada frecuentemente por infecciones de transmisión sexual (ITS) como Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae.¹˒⁴ En estos casos, el tratamiento está dirigido a estos patógenos. Para los hombres mayores de 39 años, o aquellos que no son sexualmente activos de una manera que los expondría a ITS comunes, organismos entéricos como Escherichia coli son causas más comunes, a menudo asociadas con obstrucción de la salida de la vejiga (p. ej., hiperplasia prostática benigna) o instrumentación urológica reciente.¹˒⁴
Las consideraciones diagnósticas incluyen una historia clínica y un examen físico completos. Evidencia objetiva de inflamación (p. ej., mediante frotis uretral o análisis de orina para detectar glóbulos blancos) y prueba NAAT para C. trachomatis y N. gonorrhoeae son cruciales, junto con los urocultivos para identificar otros patógenos bacterianos.⁴ Un diagnóstico diferencial clave es la torsión testicular, una emergencia quirúrgica, que típicamente se presenta con una aparición más repentina de dolor intenso; La ecografía puede ser valiosa para distinguir estas afecciones, aunque la evaluación clínica sigue siendo primordial.⁴
El tratamiento de la epididimitis aguda implica principalmente terapia antimicrobiana. La terapia presunta a menudo se inicia antes de que todos los resultados de laboratorio estén disponibles, adaptada a los patógenos probables según la edad y el historial sexual.⁴ Los objetivos del tratamiento incluyen curación microbiológica, mejora de los síntomas, prevención de la transmisión de ITS y reducción de complicaciones como infertilidad o dolor crónico.⁴ Las medidas de apoyo incluyen reposo, elevación del escroto, analgésicos (por ejemplo, AINE) y compresas frías para aliviar el malestar.¹ La mayoría de los casos se pueden tratar de forma ambulatoria, pero la hospitalización puede ser necesaria en caso de dolor intenso, fiebre o sospecha de afecciones más complejas como abscesos o infarto testicular.⁴
Los resultados esperados son generalmente favorables con un tratamiento antibiótico apropiado y oportuno, lo que conduce a la resolución de la infección y los síntomas.¹˒⁵ Las complicaciones, aunque menos comunes con el tratamiento adecuado, pueden incluir formación de abscesos, infarto testicular (raramente), epididimitis crónica (dolor que dura >6 semanas) y fertilidad reducida.¹˒⁴ Epididimitis crónica, que puede tener causas infecciosas o no infecciosas (incluyendo idiopático), puede ser difícil de manejar y puede requerir derivación a un urólogo para evaluación y tratamiento adicionales.⁴
