También conocido como
aumento de volumen uretral, Volumen periuretral, Terapia de inyección transuretral, Agentes de carga inyectables para la incontinencia, Terapia de inyección uretral
Definición
La inyección periuretral es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que consiste en inyectar agentes de relleno alrededor de la uretra para tratar la incontinencia urinaria, en particular la incontinencia urinaria de esfuerzo.1 El procedimiento actúa abultando artificialmente los tejidos submucosos de la uretra proximal o media, lo que aumenta la resistencia uretral al flujo urinario.2 Estas inyecciones aumentan el volumen de la pared uretral, lo que mejora la coaptación uretral y restablece el mecanismo de sellado mucoso de la continencia.1,3 Se han desarrollado diversos compuestos inyectables con este fin, como materiales sintéticos (por ejemplo, hidrogel de poliacrilamida, hidroxiapatita cálcica y polidimetilsiloxano), colágeno bovino y sustancias autólogas.2 El procedimiento puede realizarse mediante técnicas de inyección transuretral o periuretral, a menudo de forma ambulatoria con anestesia local.1
Contexto clínico
La inyección periuretral se utiliza principalmente en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo, en particular en los casos de deficiencia esfinteriana intrínseca.1,3 Las candidatas más adecuadas para este procedimiento son las mujeres de edad avanzada, las pacientes con un riesgo quirúrgico elevado y las que presentan incontinencia de esfuerzo debida a insuficiencia esfinteriana intrínseca.1 Además, también pueden beneficiarse del procedimiento las pacientes con incontinencia de esfuerzo debida a una combinación de hipermovilidad uretral y deficiencia esfinteriana intrínseca en las que ha fracasado un procedimiento de suspensión.1
El procedimiento ofrece una alternativa al principal método actual de tratamiento quirúrgico de la incontinencia de esfuerzo en la mujer, que es un cabestrillo de polipropileno colocado sin tensión por debajo de la uretra media.4 La inyección periuretral se considera cuando el método principal no es adecuado o no es deseado.4 La experiencia clínica ha demostrado que puede ser muy adecuada para los grados más leves de pérdida de orina, en mujeres con una presión de cierre uretral baja (incompetencia uretral) y en mujeres con un flujo urinario bajo y/o un vaciado vesical incompleto.4 También se ha demostrado que produce buenos resultados en mujeres de mayor edad y en mujeres que se han sometido a radioterapia.4
Las tasas de éxito a largo plazo (más de 24 meses) descritas varían según las sustancias utilizadas.1 Por ejemplo, los estudios sobre el hidrogel de poliacrilamida han observado que el 45–86% de las pacientes se definen como 'respondedoras' (definidas como continentes o con una mejoría superior al 50%, o bien como 'satisfechas') y que el 24–43% alcanzaron la continencia completa con un seguimiento de hasta tres años.4
En general, la inyección periuretral se considera un método más suave y con un menor riesgo de complicaciones que la cinta vaginal libre de tensión.4 A diferencia de la cinta vaginal libre de tensión, el tratamiento con inyecciones no produce ninguna obstrucción notable, lo que significa que el riesgo de problemas de vaciado vesical posoperatorios es menor.3 El procedimiento es más rápido y sencillo de realizar, y el periodo de recuperación es corto, por lo que rara vez requiere más de uno o dos días de baja laboral.4
