También conocido como
Biofeedback de suelo pélvico, biofeedback EMG para la SUI, biofeedback manométrico, biofeedback electromiográfico de superficie (sEMG BF), biofeedback muscular del suelo pélvico, entrenamiento muscular del suelo pélvico asistido por biofeedback, BF-PFMT, retroalimentación electromiográfica del suelo pélvico
Definición
La biorretroalimentación (biofeedback) para la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) es una técnica terapéutica en la que los pacientes aprenden a controlar y fortalecer las contracciones de la musculatura del suelo pélvico mediante dispositivos electrónicos de monitorización que proporcionan información en tiempo real.1 Este método de tratamiento no invasivo utiliza sensores especializados que detectan la actividad muscular y la convierten en señales visuales o auditivas, lo que permite a los pacientes observar y modificar sus respuestas fisiológicas.2 El objetivo principal de la biorretroalimentación en el tratamiento de la IUE es potenciar la eficacia del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (EMSP), al proporcionar a los pacientes una mayor conciencia y control de las contracciones de la musculatura del suelo pélvico, que están bajo control voluntario pero que a los pacientes a menudo les resultan difíciles de percibir.3 Durante las sesiones de biorretroalimentación, los pacientes reciben información inmediata sobre la calidad, la fuerza y la duración de las contracciones de su musculatura del suelo pélvico, lo que les permite ajustar y mejorar su técnica.4 Este abordaje terapéutico es especialmente valioso para los pacientes que tienen dificultades para identificar y contraer correctamente la musculatura del suelo pélvico, ya que les ayuda a desarrollar la técnica correcta para un EMSP eficaz.5
Contexto clínico
La biorretroalimentación para la IUE está indicada principalmente en mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo que tienen dificultades para identificar y contraer correctamente la musculatura del suelo pélvico durante el EMSP convencional.1 Resulta especialmente beneficiosa para las pacientes que no han respondido adecuadamente al EMSP no supervisado o que muestran patrones incorrectos de reclutamiento muscular.2 Las guías clínicas suelen recomendar la biorretroalimentación como tratamiento complementario para potenciar la eficacia del EMSP, que se considera el tratamiento conservador de primera línea de la IUE.3
Los criterios de selección de pacientes incluyen a mujeres con diagnóstico confirmado de IUE, a las que presentan una respuesta insuficiente al EMSP estándar, a mujeres en el posparto con IUE persistente y a pacientes que muestran una escasa conciencia o coordinación de la musculatura del suelo pélvico.4 La biorretroalimentación es especialmente valiosa para las pacientes en el posparto temprano, ya que los estudios han mostrado que aproximadamente el 20% de las mujeres no son capaces de realizar contracciones adecuadas de la musculatura del suelo pélvico sin una orientación adecuada.5
El protocolo de tratamiento suele incluir una evaluación inicial de la fuerza de la musculatura del suelo pélvico, seguida de sesiones de entrenamiento supervisadas con sensores vaginales o con electrodos de superficie colocados en la parte inferior del abdomen y el periné.1 Los dispositivos modernos de biorretroalimentación incluyen sensores de presión que detectan los cambios de la presión vaginal durante las contracciones musculares y sensores electromiográficos (EMG) que registran la actividad eléctrica de los músculos.2 La paciente recibe información visual a través de una pantalla o señales auditivas que indican la calidad y la fuerza de las contracciones musculares.3
La duración del tratamiento suele ser de 8-12 sesiones supervisadas a lo largo de 3-4 meses, y las pacientes realizan además ejercicios en casa entre sesiones.4 Ensayos clínicos recientes han demostrado que la biorretroalimentación mediada por presión combinada con el EMSP produce una mejoría significativamente mayor de los síntomas de IUE que el EMSP solo, con mayores tasas de curación (20,2% frente a 8,7%) y de mejoría (59,2% frente a 44,5%).2 La incorporación de dispositivos de biorretroalimentación domiciliarios ha mejorado aún más la accesibilidad y la adherencia al tratamiento.5
