También conocido como
Cistectomía completa, Cistectomía total, Cirugía de extirpación radical de la vejiga, RC
Definición
La cistectomía radical es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación completa de la vejiga urinaria y de los órganos adyacentes para tratar el cáncer de vejiga.1 En los pacientes varones, suele incluir la extirpación de la próstata y las vesículas seminales, mientras que en las pacientes mujeres puede incluir la extirpación del útero, los ovarios, las trompas de Falopio y parte de la pared vaginal anterior.2 El procedimiento también suele incluir la extirpación de los ganglios linfáticos regionales (linfadenectomía pélvica) para evaluar la diseminación del cáncer y mejorar los resultados oncológicos.3 Tras la extirpación de la vejiga, se realiza una derivación urinaria para crear una nueva vía por la que la orina salga del cuerpo.4 La cistectomía radical se considera una de las técnicas quirúrgicas más complejas de la urología y constituye el tratamiento estándar del cáncer de vejiga músculo-invasivo (CVMI) en ausencia de enfermedad metastásica.5
Contexto clínico
La cistectomía radical está indicada principalmente para el tratamiento del cáncer de vejiga músculo-invasivo (estadios T2-T4a).1 También se recomienda en el cáncer de vejiga no músculo-invasivo de alto riesgo que no responde al tratamiento intravesical (como el tratamiento con BCG), sobre todo en casos de tumores T1 de alto grado o de carcinoma in situ (CIS) que persisten o recidivan tras un tratamiento adecuado.2
La selección de pacientes para la cistectomía radical requiere valorar cuidadosamente el estadio de la enfermedad, el estado general de salud y las preferencias del paciente.3 El enfoque terapéutico óptimo del cáncer de vejiga músculo-invasivo no metastásico suele consistir en quimioterapia neoadyuvante basada en cisplatino seguida de cistectomía radical con linfadenectomía pélvica.4 En pacientes seleccionados, puede considerarse la terapia trimodal (resección transuretral máxima seguida de quimiorradioterapia) como alternativa con preservación vesical, aunque la cistectomía radical sigue siendo una opción de rescate si este enfoque fracasa.5
El procedimiento quirúrgico puede realizarse mediante técnica abierta, laparoscópica o asistida por robot, aunque las tasas de complicaciones y la morbilidad siguen siendo significativas sea cual sea el abordaje.6 Tras la extirpación de la vejiga, es necesaria una derivación urinaria, con opciones como el conducto ileal (la más frecuente), el reservorio cutáneo continente (como el reservorio de Indiana) o la reconstrucción con neovejiga ortotópica.7 Cada tipo de derivación tiene ventajas e inconvenientes específicos, y la elección depende de factores del paciente, de las características de la enfermedad y de la experiencia del cirujano.8
Los cuidados posoperatorios se centran en el manejo de las complicaciones, que pueden incluir sangrado, infección, mala cicatrización de la herida, obstrucción intestinal y alteraciones metabólicas.9 El seguimiento a largo plazo es esencial para vigilar la recidiva del cáncer, evaluar la función renal y abordar los problemas de calidad de vida relacionados con la derivación urinaria.10
