También conocido como
Infección de vejiga, infección del tracto urinario inferior (ITU), cistitis aguda, cistitis bacteriana, cistitis hemorrágica, cistitis intersticial (tipo específico)
Definición
La cistitis es la inflamación del tracto urinario inferior o, más concretamente, de la vejiga urinaria.1 En términos generales, puede clasificarse como no complicada o complicada.2 Según las definiciones tradicionales, la cistitis no complicada es la infección del tracto urinario (ITU) inferior en mujeres sanas no embarazadas, mientras que todas las demás ITU, incluidas las de los hombres, se clasifican como complicadas. La cistitis aguda suele estar causada por una infección bacteriana de la vejiga urinaria.3 La cistitis complicada se asocia a factores de riesgo que aumentan la virulencia de la infección o la probabilidad de fracaso del tratamiento antibiótico.4 Las mujeres son especialmente susceptibles debido a la gran proximidad del recto al meato uretral, así como a la longitud relativamente corta de la uretra femenina.5
Contexto clínico
La cistitis se diagnostica clínicamente en pacientes con signos y síntomas compatibles con una ITU baja, junto con evidencia analítica de piuria y/o nitritos.1 Los síntomas habituales son disuria, polaquiuria, urgencia, dolor suprapúbico y hematuria.2 La fiebre, el dolor en el flanco, las náuseas y los vómitos sugieren más bien una pielonefritis (infección renal).3
El análisis de orina es la prueba de laboratorio más importante para diagnosticar una ITU, y la piuria (presencia de al menos 10 leucocitos/campo de gran aumento) está presente casi siempre.4 Las tiras reactivas de orina detectan la presencia de esterasa leucocitaria y nitritos; cuando ambos son positivos en un paciente sintomático, la infección es muy probable, aunque los valores predictivos varían según la probabilidad previa a la prueba.5 El urocultivo es útil para identificar los patógenos causales y determinar los perfiles de sensibilidad antimicrobiana, especialmente en los casos complicados.6
El tratamiento consiste en antibioterapia, y los fármacos de primera línea incluyen la nitrofurantoína, el sulfametoxazol-trimetoprima (si la resistencia local es <20%) y la fosfomicina.7 La duración del tratamiento varía de 3-5 días en la cistitis no complicada a 7-14 días en la pielonefritis.8 Los pacientes con cistitis complicada que no responden a un tratamiento antimicrobiano adecuado pueden requerir una evaluación adicional mediante estudios de imagen radiológicos del tracto urinario superior.9
Los factores de riesgo de la cistitis no complicada incluyen el sexo femenino, las relaciones sexuales, el uso de espermicidas, una nueva pareja sexual en el último año, una ITU previa, unos antecedentes familiares importantes de ITU y la posmenopausia.10 Aproximadamente el 60% de las mujeres sufrirá una infección de vejiga a lo largo de su vida, y el 20-40% presentará recurrencias.11
