También conocido como
IPP, Implante de pene hidráulico, Implante Peneano Inflable, Prótesis peneana de tres piezas, Dispositivo peneano activado por bomba
Definición
Una prótesis de pene inflable (IPP) es un dispositivo médico implantado quirúrgicamente, diseñado para tratar la disfunción eréctil (DE) al permitir que el hombre logre una erección suficiente para mantener relaciones sexuales. El dispositivo consta de dos cilindros implantados en los cuerpos cavernosos del pene, una bomba colocada en el escroto y un reservorio de líquido situado en la parte inferior del abdomen. Cuando el paciente lo activa, el líquido del reservorio se transfiere a los cilindros a través de la bomba, lo que produce una erección. El dispositivo permanece desinflado cuando no se utiliza, lo que proporciona un aspecto natural, y puede desinflarse después de la actividad sexual accionando el mecanismo de liberación de la bomba.
La IPP ofrece ventajas frente a los implantes no inflables (maleables), como una erección más natural, un mejor disimulo en estado flácido y una mayor rigidez. Los dispositivos modernos suelen incorporar recubrimientos antibióticos para reducir el riesgo de infección y materiales especiales en los cilindros para mejorar su durabilidad y rendimiento.
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Contexto clínico
Las prótesis de pene inflables suelen reservarse para pacientes con disfunción eréctil en los que han fracasado tratamientos menos invasivos, o que no son candidatos a ellos, como los inhibidores de la PDE5 (p. ej., sildenafilo), los dispositivos de erección por vacío o las inyecciones intracavernosas.
Entre las consideraciones clínicas clave se encuentran la selección de pacientes, el asesoramiento preoperatorio y la técnica quirúrgica. Los candidatos deben tener expectativas razonables y la destreza manual necesaria para manejar el dispositivo. El procedimiento suele estar contraindicado en pacientes con infecciones activas, diabetes no controlada o determinadas afecciones psicológicas.
Los resultados quirúrgicos son favorables, con tasas de satisfacción del 92-100% en los pacientes y del 91-95% en sus parejas cuando se proporciona un asesoramiento preoperatorio adecuado. Los dispositivos modernos presentan una tasa de fiabilidad mecánica superior al 90% a los 5 años de la implantación. Entre las posibles complicaciones se incluyen la infección (aproximadamente un 2-3% en la implantación primaria en pacientes de bajo riesgo en centros de alto volumen y un 1-2% con dispositivos impregnados de antibiótico o con recubrimiento hidrófilo; más alta en las revisiones o en los casos de alto riesgo), el fallo mecánico, la erosión del dispositivo o un dimensionamiento inadecuado. Los implantes impregnados de antibiótico y con recubrimiento hidrófilo han reducido significativamente las tasas de infección en comparación con las generaciones anteriores de dispositivos.
El abordaje quirúrgico suele consistir en una incisión penoescrotal o infrapúbica, y la elección depende de la preferencia del cirujano y de la anatomía del paciente. La recuperación suele requerir 4-6 semanas antes de la activación del dispositivo, y la mayoría de los pacientes retoman sus actividades normales en un plazo de 2-3 semanas tras la cirugía.
