También conocido como
Colposuspensión retropúbica abierta, Procedimiento de Marshall-Marchetti-Krantz (MMK), Colposuspensión retropúbica laparoscópica, Suspensión con aguja, Colposuspensión de Burch, Uretropexia retropúbica, Procedimiento de Burch laparoscópico, Suspensión laparoscópica del cuello vesical
Definición
La cirugía retropúbica laparoscópica, también conocida como colposuspensión laparoscópica o procedimiento de Burch laparoscópico, es un abordaje quirúrgico mínimamente invasivo que se utiliza para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres.¹ El procedimiento consiste en realizar pequeñas incisiones en el abdomen a través de las cuales se introducen un laparoscopio (un instrumento fino, similar a un telescopio, provisto de una cámara) e instrumental quirúrgico para acceder al espacio retropúbico.² Durante la cirugía, se colocan suturas a través del tejido adyacente a la vagina para ayudar a sostener la uretra y el cuello vesical, fijándolas al ligamento de Cooper.³ Esto estabiliza la unión uretrovesical en su posición anatómica normal y evita las fugas de orina durante el esfuerzo físico.⁴
El abordaje laparoscópico ofrece varias ventajas frente a la cirugía abierta tradicional, como una mejor visualización, estancias hospitalarias más cortas, menos dolor posoperatorio, mejores resultados estéticos y una recuperación más rápida de las actividades cotidianas normales.⁵ El procedimiento suele realizarse con anestesia general, y los tiempos quirúrgicos suelen ser más largos que en la colposuspensión abierta.⁶ El abordaje extraperitoneal es el más utilizado, ya que minimiza el riesgo de lesión intraabdominal y se asocia a una curva de aprendizaje más corta.⁷
Contexto clínico
La cirugía retropúbica laparoscópica se utiliza principalmente para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) en mujeres, que se caracteriza por la pérdida involuntaria de orina durante el esfuerzo físico, como al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.¹ El procedimiento está indicado en mujeres en las que han fracasado los tratamientos conservadores, como el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, los pesarios para la incontinencia y los agentes de relleno uretral.²
Criterios de selección de pacientes:
- Mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo demostrada mediante estudio urodinámico y debida a hipermovilidad uretral
- Pacientes en las que han fracasado los tratamientos conservadores
- Mujeres con movilidad y capacidad vaginales adecuadas
- Pacientes que tienen previsto someterse a un procedimiento abdominopélvico simultáneo (p. ej., histerectomía)
- Mujeres que desean evitar tanto la obtención de fascia como los procedimientos con malla³
Contraindicaciones:
- Pacientes con incontinencia urinaria de esfuerzo de tipo III (uretra proximal fija y no funcional)
- Pacientes que requieren la corrección de un cistocele por defecto central, un rectocele o una insuficiencia del introito
- Pacientes con más de una cirugía antiincontinencia previa
- Mujeres que no han completado su deseo genésico
- Pacientes que no son aptas para la cirugía⁴
Procedimiento quirúrgico:
El procedimiento quirúrgico se realiza mediante un abordaje extraperitoneal. La paciente se coloca bajo anestesia general en posición de litotomía dorsal. Se realizan pequeñas incisiones (normalmente de 0,5-1,5 cm) en el abdomen para la inserción de los trocares. Se introduce un laparoscopio para visualizar el espacio retropúbico. Se moviliza la vejiga y se retira la grasa periuretral de la fascia pubocervical. Se exponen y limpian los ligamentos de Cooper. Se colocan dos suturas paravaginales no absorbibles a cada lado entre la pared vaginal anterior y el ligamento de Cooper, 2 cm lateralmente a cada lado de la uretra y 2 cm distalmente al cuello vesical. Esto eleva y estabiliza el cuello vesical y la uretra proximal en su posición anatómica normal.⁵
Resultados esperados:
Las tasas de éxito a corto plazo (1 año) de la suspensión retropúbica laparoscópica son comparables a las de los procedimientos abiertos, con tasas de curación de aproximadamente el 85-90%.⁶ Sin embargo, el seguimiento a largo plazo muestra una disminución de las tasas de éxito con el tiempo. En el seguimiento a 3 años, aproximadamente el 68-70% de las pacientes refieren una curación completa o casi completa, el 11% refiere mejoría y el 20% refiere fracaso.⁷ El procedimiento ofrece las ventajas de una estancia hospitalaria más corta, menos dolor posoperatorio, mejores resultados estéticos y una recuperación más rápida en comparación con la cirugía abierta.⁸
Complicaciones:
Entre las posibles complicaciones se incluyen infección, sangrado, riesgos de la anestesia, coágulos sanguíneos, lesión de nervios, músculos, vejiga u otras estructuras pélvicas cercanas, dificultad para orinar y urgencia urinaria.⁹ La complicación intraoperatoria más frecuente es la lesión de las vías urinarias inferiores, en particular la lesión vesical, que es más frecuente en pacientes con cirugía pélvica previa.¹⁰ Puede aparecer vejiga hiperactiva de novo tras el procedimiento, mientras que la retención urinaria posoperatoria, permanente o transitoria, es poco frecuente.
