También conocido como
Úlcera sifilítica primaria, chancro duro, chancro hunteriano, lesión primaria sifilítica, sifiloma primario
Definición
Un chancro es una úlcera indolora, firme y redondeada que se forma en el punto de entrada de la bacteria Treponema pallidum, y que constituye la lesión primaria y la primera manifestación clínica de la infección por sífilis.1 El chancro suele aparecer aproximadamente 3 semanas (intervalo de 10-90 días) después de la exposición al microorganismo infeccioso.2 Comienza como una pápula que se erosiona rápidamente y forma una úlcera de base limpia, no exudativa, con bordes elevados e indurados, de aproximadamente 1-2 cm de diámetro.3 La lesión contiene numerosas espiroquetas, lo que la hace muy contagiosa, y suele acompañarse de linfadenopatía regional.4 Sin tratamiento, el chancro cicatriza espontáneamente en 3-6 semanas, dejando una cicatriz mínima o ninguna, pero la infección progresa a sífilis secundaria a medida que las bacterias se diseminan por todo el organismo.5
Contexto clínico
Los chancros tienen relevancia clínica porque constituyen la manifestación inicial de la sífilis primaria, una infección de transmisión sexual causada por la bacteria espiroqueta Treponema pallidum.1 La lesión suele aparecer en el lugar de inoculación, con mayor frecuencia en los genitales, pero también puede aparecer en los labios, la lengua, la faringe, el recto u otras zonas de contacto sexual.2 En las mujeres, los chancros pueden desarrollarse en el cuello uterino o en el interior de la vagina, y a menudo pasan desapercibidos debido a su carácter indoloro y a su localización interna.3
Desde el punto de vista clínico, los chancros son marcadores diagnósticos importantes que deben motivar la realización inmediata de pruebas y el tratamiento. La presencia de un chancro indica una sífilis activa y altamente contagiosa que puede transmitirse fácilmente por contacto directo con la lesión.4 La linfadenopatía regional, caracterizada por ganglios linfáticos firmes, de consistencia gomosa e indoloros, está presente en hasta el 80% de los pacientes con sífilis primaria.5
El diagnóstico suele confirmarse mediante microscopía de campo oscuro del exudado de la lesión, que puede mostrar las espiroquetas características con movilidad en sacacorchos, o, con mayor frecuencia, mediante pruebas serológicas.1 Es importante tener en cuenta que, mientras el chancro se está desarrollando, las pruebas serológicas pueden ser todavía negativas, por lo que es necesario repetirlas si la sospecha clínica es alta.4
El tratamiento de la sífilis primaria con chancro consiste en penicilina G benzatina, 2,4 millones de unidades por vía intramuscular en dosis única.2 El tratamiento precoz es fundamental para prevenir la progresión a las fases secundaria y terciaria de la sífilis, que pueden provocar complicaciones cardiovasculares, neurológicas y otras complicaciones sistémicas importantes.3 En los pacientes alérgicos a la penicilina, las pautas alternativas incluyen la doxiciclina o la tetraciclina, aunque la evidencia que respalda estas alternativas es más limitada y es esencial un seguimiento clínico y serológico estrecho.5
Los profesionales sanitarios deben mantener un alto índice de sospecha de sífilis en los pacientes que presentan úlceras genitales, en particular si son indoloras, ya que el diagnóstico y el tratamiento precoces son esenciales para prevenir la transmisión y las complicaciones.1
