También conocido como
Retención de vejiga, Vaciado incompleto de la vejiga, Obstrucción urinaria, Disfunción miccional, Retención urinaria aguda (RAO), Retención urinaria crónica (CUR), Orina residual posmiccional, Estasis urinaria
Definición
La retención urinaria es una condición en la que un individuo no puede vaciar toda la orina de la vejiga. Ocurre cuando la vejiga no se vacía completamente al orinar, lo que provoca que quede orina residual en la vejiga.1 Esta afección puede manifestarse en dos formas principales: retención urinaria aguda, caracterizada por una incapacidad repentina para orinar a pesar de tener la vejiga llena, a menudo acompañada de dolor y malestar en la parte inferior del abdomen; y retención urinaria crónica, que se desarrolla gradualmente con el tiempo con un vaciado incompleto de la vejiga.2
La fisiopatología implica un bloqueo que impide parcial o totalmente el flujo de orina, o la incapacidad de la vejiga para mantener una fuerza contráctil lo suficientemente fuerte como para expulsar toda la orina.3 La micción normal requiere una integración y coordinación complejas de funciones neurológicas con los nervios pélvicos simpáticos, parasimpáticos y somáticos para facilitar el almacenamiento adecuado de la vejiga y micción.4 Cuando esta coordinación se altera debido a una obstrucción mecánica, disfunción neurológica o efectos de medicamentos, puede ocurrir retención urinaria.
Contexto clínico
La retención urinaria es una afección urológica importante que requiere evaluación y tratamiento rápidos, particularmente en su forma aguda.1 La presentación clínica varía dependiendo de si la retención es aguda o crónica. La retención urinaria aguda se presenta como una emergencia médica caracterizada por la repentina incapacidad para orinar a pesar de una vejiga distendida, a menudo acompañada de dolor suprapúbico intenso, urgencia y malestar.2 La retención urinaria crónica generalmente se presenta con síntomas más sutiles como chorro urinario débil, vacilación, intermitencia, frecuencia, nicturia y sensación de vaciado incompleto.3
En los hombres, la hiperplasia prostática benigna (BPH) es la causa más común de retención urinaria; aproximadamente el 10% de los hombres mayores de 70 años y hasta el 30% de los hombres mayores de 80 años desarrollan esta afección.4 En las mujeres, la retención urinaria es menos común y a menudo se asocia con trastornos neurológicos, prolapso de órganos pélvicos o complicaciones posquirúrgicas.
La evaluación diagnóstica incluye un historial médico completo, examen físico, medición de orina residual posmiccional, análisis de orina, pruebas de función renal y, en algunos casos, estudios urodinámicos o cistoscopia.5 Las estrategias de manejo dependen de la causa subyacente y pueden incluir cateterismo para alivio inmediato, intervenciones farmacológicas como alfabloqueantes o inhibidores de la 5-alfa reductasa para la retención relacionada con la HPB, o cirugía. intervenciones por causas obstructivas.
Las complicaciones de la retención urinaria no tratada incluyen infecciones del tracto urinario, daño a la vejiga por distensión excesiva, hidronefrosis e insuficiencia renal.4 Por lo tanto, el reconocimiento temprano y el manejo adecuado son esenciales para prevenir secuelas a largo plazo.
