También conocido como
Hipercalciuria idiopática, hiperexcreción de calcio, calcio urinario excesivo, fuga de calcio renal, hipercalciuria absortiva, hipercalciuria de resorción, hipercalciuria por pérdida renal de fosfato
Definición
La hipercalciuria es una afección metabólica caracterizada por una excreción excesiva de calcio en la orina, lo que aumenta significativamente el riesgo de formación de cálculos renales a base de calcio.1 Se considera el factor de riesgo metabólico identificable más común para la nefrolitiasis por calcio y representa aproximadamente el 50% de los casos.1 La afección se puede definir de varias maneras: tradicionalmente como una excreción urinaria de calcio que excede 275 mg/día en hombres y 250 mg/día en mujeres; como excreción superior a 4 mg/kg de peso corporal por día; o como concentración de calcio urinario superior a 200 mg/L.2 La hipercalciuria también contribuye a la desmineralización ósea, lo que lleva a una disminución de la densidad mineral ósea, osteopenia y potencialmente osteoporosis.3 La fisiopatología varía según el tipo, siendo la hipercalciuria absortiva (aumento de la absorción intestinal de calcio) la más común, seguida de la hipercalciuria por fuga renal. (reabsorción defectuosa de calcio en los túbulos renales), hipercalciuria por pérdida renal de fosfato e hipercalciuria por reabsorción (típicamente por hiperparatiroidismo).1
Contexto clínico
La hipercalciuria es clínicamente significativa en dos contextos principales: como factor de riesgo importante para la formación de cálculos renales y como contribuyente a la desmineralización ósea.1 Los cálculos renales a base de calcio (oxalato de calcio y fosfato de calcio) representan aproximadamente el 85% de todos los cálculos renales, siendo la hipercalciuria la causa más importante de cálculos renales idiopáticos a base de calcio. cálculos.1 La selección de pacientes para la evaluación generalmente incluye aquellos con cálculos renales recurrentes, hematuria inexplicable o problemas de densidad ósea.3 Los procedimientos de diagnóstico incluyen recolección de orina de 24 horas para medir la excreción de calcio, los niveles séricos de calcio y hormona paratiroidea y, a veces, pruebas de carga de calcio para determinar el tipo específico de hipercalciuria.2 Los enfoques de tratamiento varían por tipo, pero generalmente incluyen modificaciones dietéticas (ingesta moderada de calcio de 600 a 800 mg/día, reducción de sodio y proteínas animales, aumento de la ingesta de líquidos) e intervenciones farmacológicas como los diuréticos tiazídicos, que mejoran la reabsorción renal de calcio.3 Los resultados esperados incluyen una reducción de la formación de cálculos y la estabilización de la densidad mineral ósea, aunque el tratamiento a largo plazo suele ser requerido.1 En pacientes pediátricos, la hipercalciuria puede presentarse con hematuria, dolor abdominal y síntomas urinarios incluso sin formación de cálculos, lo que requiere criterios de diagnóstico específicos de la edad.1
