También conocido como
FSH (hormona folículo estimulante), LH (hormona luteinizante), hCG (gonadotropina coriónica humana), gonadotropinas, gn, folitropina, lutropina, coriogonadotropina
Definición
Las gonadotropinas son hormonas peptídicas que regulan la función ovárica y testicular y son esenciales para el crecimiento normal, el desarrollo sexual y la reproducción.1 Estas hormonas glucoproteicas son secretadas por las células gonadotropas de la adenohipófisis (hipófisis anterior) de los vertebrados.2 Las gonadotropinas humanas incluyen la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH), que se producen en la hipófisis, y la gonadotropina coriónica humana (hCG), que produce la placenta.3
Las tres gonadotropinas son proteínas heterodiméricas formadas por dos cadenas peptídicas: una cadena alfa, similar en las tres, y una cadena beta, que es exclusiva de cada hormona y determina sus interacciones específicas con los receptores y su función.4 Las gonadotropinas hipofisarias (FSH y LH) están bajo el control de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), un decapéptido que se produce en el hipotálamo y se libera en respuesta a los niveles circulantes de estrógenos y progesterona.5
Las gonadotropinas actúan sobre las gónadas (los testículos en los hombres y los ovarios en las mujeres) y controlan la producción de gametos y la síntesis de hormonas sexuales.6 En las mujeres, la FSH estimula el desarrollo de los folículos ováricos y la LH desencadena la ovulación y estimula al cuerpo lúteo para que produzca progesterona. En los hombres, la FSH favorece la espermatogénesis, mientras que la LH estimula la producción de testosterona por los testículos.7 Estas hormonas ocupan un lugar central en el complejo sistema endocrino que regula el crecimiento normal, el desarrollo sexual y la función reproductiva.8
Contexto clínico
Las gonadotropinas desempeñan un papel fundamental en la medicina reproductiva y se utilizan clínicamente en diversos contextos.1 Se han desarrollado formulaciones de gonadotropinas altamente purificadas y recombinantes que se utilizan en el tratamiento del hipogonadismo y de la infertilidad.2 Estas aplicaciones terapéuticas incluyen:
En las mujeres, las gonadotropinas se utilizan principalmente para tratar la infertilidad mediante la inducción de la ovulación y como parte de las técnicas de reproducción asistida (TRA), como la fecundación in vitro (FIV).3 Los preparados de FSH estimulan el desarrollo folicular, mientras que la hCG se utiliza para desencadenar la ovulación imitando el pico natural de LH.
En los hombres, las gonadotropinas se utilizan para tratar el hipogonadismo, estimular la producción de testosterona y mejorar la espermatogénesis en los casos de infertilidad masculina.5 La FSH favorece la producción de espermatozoides, mientras que la LH o la hCG estimulan la síntesis de testosterona por las células de Leydig de los testículos.
El déficit de gonadotropinas debido a una enfermedad hipofisaria provoca hipogonadismo, que puede dar lugar a infertilidad.6 El tratamiento incluye la administración de gonadotropinas, que actúan como medicamentos para la fertilidad. Estos preparados pueden obtenerse mediante extracción y purificación a partir de la orina (menotropinas, también denominadas gonadotropinas menopáusicas humanas) o producirse mediante tecnología de ADN recombinante.7
La selección de los pacientes para el tratamiento con gonadotropinas requiere una valoración cuidadosa, ya que estas hormonas pueden causar efectos secundarios, sobre todo en las mujeres. El acontecimiento adverso más importante es el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), que puede producirse en el 1-10% de las mujeres tratadas.8 Las formas graves de SHO pueden acompañarse de elevación de las enzimas séricas, ictericia e incluso ascitis. Este síndrome suele aparecer entre 4 y 14 días después de la estimulación ovárica con gonadotropinas y se caracteriza por dolor abdominal, distensión, ascitis y aumento del tamaño de los ovarios con quistes.5
Las pautas de dosificación y administración de las gonadotropinas varían según la indicación y solo deben ser gestionadas por profesionales sanitarios con experiencia en endocrinología reproductiva y en el tratamiento de la infertilidad.4
