También conocido como
Nefrectomía completa, Nefrectomía total, Extirpación radical del riñón, Enfermero registrado (abreviatura)
Definición
La nefrectomía radical es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación completa de un riñón, de la grasa perirrenal que lo rodea y, en ocasiones, de estructuras adyacentes como la glándula suprarrenal y los ganglios linfáticos regionales.1 Este procedimiento se realiza principalmente para tratar el cáncer de riñón, en particular el carcinoma de células renales (CCR), cuando el tumor es grande o se encuentra en una posición que dificulta la extirpación parcial.2 El término "radical" hace referencia al carácter completo de la extirpación, a diferencia de la nefrectomía parcial, que conserva una parte del riñón.3
El procedimiento puede realizarse mediante distintos abordajes quirúrgicos, como la cirugía abierta (a través de una incisión amplia en el abdomen o el flanco), la cirugía laparoscópica (con varias incisiones pequeñas e instrumental especializado) o la cirugía asistida por robot (con brazos robóticos controlados por un cirujano).4 La nefrectomía radical se considera una intervención de cirugía mayor que requiere anestesia general y suele implicar una estancia hospitalaria de varios días.5
Contexto clínico
La nefrectomía radical está indicada principalmente para el tratamiento del carcinoma de células renales (CCR) localizado, en particular cuando los tumores son grandes (normalmente >7 cm, clasificados como T2), se localizan en posición central cerca del hilio o afectan a estructuras adyacentes.1 También es el abordaje estándar en el cáncer de riñón avanzado que se ha extendido más allá de la cápsula renal o hacia las venas principales (tumores T3-T4).2
Los criterios de selección de pacientes tienen en cuenta las características del tumor (tamaño, localización y estadio), la función renal global y las comorbilidades del paciente.3 En los pacientes con una función normal del riñón contralateral, la nefrectomía radical suele tolerarse bien, ya que un único riñón sano puede mantener una función renal adecuada.4 Sin embargo, en los pacientes con enfermedad renal crónica preexistente o con factores de riesgo de deterioro renal futuro, pueden preferirse los abordajes con preservación de nefronas cuando sean técnicamente factibles.5
El procedimiento quirúrgico suele durar 2-3 horas e incluye varios pasos clave: colocación del paciente, incisión (según el abordaje), aislamiento del riñón y de sus vasos sanguíneos, ligadura de la arteria y la vena renales, extirpación del riñón con la grasa circundante (y, en ocasiones, la glándula suprarrenal y los ganglios linfáticos) y cierre del campo quirúrgico.6
La recuperación tras la nefrectomía radical varía según el abordaje quirúrgico. La cirugía abierta suele requerir 6-8 semanas para la recuperación completa, mientras que los abordajes laparoscópicos o robóticos pueden permitir la vuelta a las actividades normales en 3-4 semanas.7 Entre las posibles complicaciones se incluyen sangrado, infección, lesión de los órganos circundantes y disminución de la función renal.8 Los resultados a largo plazo del CCR localizado tratado con nefrectomía radical son, en general, favorables, con tasas de supervivencia a 5 años superiores al 90% en la enfermedad en estadio I.9
