También conocido como
Rabdoesfínter, Esfínter uretral externo, Esfínter uretral (pars urethrae), M. sphincter urethrae externus (latín), Esfínter uretral esquelético, Esfínter uretral voluntario, Esfínter uretral estriado
Definición
El esfínter externo, también conocido como esfínter uretral externo (EUS) o rabdoesfínter, es un anillo de músculo esquelético estriado que proporciona control voluntario sobre la micción.1 Situado dentro de la bolsa perineal profunda, este esfínter rodea la uretra y funciona como un mecanismo esfinteriano secundario para regular el flujo de orina a través de la uretra.2 El esfínter externo está compuesto principalmente por fibras musculares esqueléticas estriadas bajo control voluntario a través del nervio pudendo, originado en las raíces nerviosas S2 a S4.3
En los varones, el esfínter externo se sitúa al nivel de la uretra membranosa, con fibras musculares inferiores a la porción caudal de la próstata que forman una disposición circular.4 Las fibras externas surgen de la unión de las ramas inferiores del pubis y el isquion, y el esfínter se encuentra en el hiato urogenital del diafragma pélvico.4
En las mujeres, el esfínter externo es más complejo e intrincado, denominándose propiamente esfínter urogenital.5 Incluye tres componentes: (1) el esfínter anular verdadero que rodea la uretra (esfínter uretral), (2) una porción que pasa anterior a la uretra y se inserta en las ramas isquiáticas (músculo compresor de la uretra), y (3) una porción que rodea tanto la uretra como la vagina (esfínter uretrovaginal).5 Esta estructura está compuesta por una mucosa interna con revestimiento urotelial, una submucosa esponjosa productora de moco, una capa de músculo liso y una vaina externa de tejido conectivo fibroelástico.6
Cuando se contrae, el esfínter externo estrecha la uretra, impidiendo el paso de la orina.1 Este mecanismo de control voluntario es esencial para mantener la continencia urinaria, especialmente durante actividades que aumentan la presión intraabdominal, como toser, estornudar o realizar esfuerzos físicos.7 La disfunción del esfínter externo puede dar lugar a diversas formas de incontinencia urinaria, siendo la incontinencia de esfuerzo la manifestación más común.8
Contexto clínico
El esfínter externo desempeña un papel crucial en la continencia urinaria y reviste gran importancia clínica en diversas patologías urológicas.1 El mal funcionamiento del esfínter uretral externo puede provocar trastornos del tracto urinario inferior, presentándose con mayor frecuencia como algún tipo de incontinencia urinaria.2
La incontinencia urinaria de esfuerzo, caracterizada por la pérdida involuntaria de orina durante actividades que aumentan la presión intraabdominal (como toser, estornudar o realizar esfuerzos físicos), se asocia a menudo con el debilitamiento o la disfunción del esfínter externo.3 Esta afección es aproximadamente el doble de prevalente en mujeres que en hombres, y entre sus factores de riesgo se incluyen el envejecimiento, la disminución de la movilidad, la predisposición genética, el parto vaginal, el daño muscular del suelo pélvico, el prolapso de órganos pélvicos, la neuropatía, la diabetes, los cambios hormonales, la obesidad y la menopausia.4
En las mujeres, el parto vaginal puede causar daños anatómicos en los ligamentos, el soporte fascial y la musculatura del suelo pélvico, incluido el esfínter externo.5 El nervio pudendo que inerva el esfínter externo es especialmente susceptible de sufrir lesiones durante el parto vaginal al discurrir entre los ligamentos sacroespinoso y sacrotuberoso.6 Este daño nervioso puede comprometer el control voluntario del esfínter externo, contribuyendo a la incontinencia urinaria.
En los hombres, la incontinencia de esfuerzo es menos frecuente, pero puede producirse tras una cirugía prostática, en particular tras una prostatectomía radical por cáncer de próstata.7 La lesión del esfínter externo durante la cirugía puede provocar diversos grados de incontinencia urinaria, lo que repercute notablemente en la calidad de vida.
Los enfoques terapéuticos para la disfunción del esfínter externo dependen de la gravedad y la causa subyacente. El tratamiento conservador incluye ejercicios para el suelo pélvico (como los ejercicios de Kegel), que pueden ser eficaces para fortalecer el esfínter externo y mejorar el control urinario.8 En los casos más graves, pueden ser necesarias intervenciones quirúrgicas, como la implantación de un esfínter urinario artificial (AUS).9 El AUS es un dispositivo que consta de un manguito uretral, un balón regulador de presión y una bomba de control, los cuales funcionan conjuntamente para imitar la función del esfínter natural, proporcionando un control mecánico del flujo urinario.10 Esta intervención ha demostrado elevadas tasas de éxito, y algunos estudios notifican una mejoría de la continencia superior al 90 %.10
Asimismo, la disinergia vesicoesfinteriana, un trastorno caracterizado por la falta de coordinación entre las contracciones del músculo detrusor y el cierre inapropiado del esfínter uretral, puede deberse a lesiones o disfunción de la médula espinal suprasacra.11 Esta afección se asocia con frecuencia a lesiones medulares, esclerosis múltiple y espina bífida, y puede tratarse con fármacos, inyecciones de toxina botulínica, autosondaje intermitente o neuromodulación sacra.11
