También conocido como
Cateterismo intermitente limpio (CIL), autosondaje intermitente (ASI), autosondaje intermitente limpio (ASIL), autosondaje, cateterismo periódico
Definición
El cateterismo limpio, también conocido como cateterismo intermitente limpio (CIL), es un procedimiento médico que consiste en la inserción periódica de una sonda a través de la uretra hasta la vejiga para vaciar la orina por completo.¹ Esta técnica se realiza a intervalos regulares a lo largo del día, habitualmente cada cuatro a seis horas, retirándose la sonda inmediatamente después de vaciar la vejiga.² A diferencia del sondaje permanente, el cateterismo limpio permite que la vejiga se llene y se vacíe de forma más fisiológica, lo que ayuda a preservar la función vesical y a reducir las complicaciones.³ El término “limpio” indica que, si bien una correcta higiene de manos y la limpieza son esenciales, no se requiere una técnica totalmente estéril, lo que facilita su autoadministración por parte de los pacientes o cuidadores en el entorno domiciliario.⁴
Contexto clínico
El cateterismo limpio está indicado principalmente en pacientes con disfunción del vaciado vesical o retención urinaria derivada de diversas afecciones médicas.¹ Estas afecciones incluyen la vejiga neurógena debida a esclerosis múltiple, lesiones medulares, espina bífida, parálisis cerebral o enfermedad de Parkinson.² La retención urinaria posquirúrgica, especialmente tras intervenciones ginecológicas o prostáticas, requiere con frecuencia cateterismo limpio temporal.³ Otras indicaciones comprenden la retención urinaria por hiperplasia prostática, estenosis uretrales u obstrucción del tracto de salida vesical.⁴
Los criterios de selección de pacientes incluyen una destreza manual adecuada (o contar con un cuidador que pueda realizar el procedimiento), capacidad para seguir las instrucciones de limpieza e inserción, y estructuras anatómicas que permitan el paso de la sonda.¹ El procedimiento suele realizarse de 4 a 6 veces al día para prevenir complicaciones asociadas al vaciado incompleto de la vejiga, como infecciones del tracto urinario, daño vesical y daño renal.²
La evidencia clínica demuestra que el cateterismo intermitente limpio reduce significativamente la incidencia de infecciones del tracto urinario en comparación con el sondaje permanente (riesgo relativo = 0,24; IC del 95 %: 0,20 a 0,28).³ Asimismo, reduce el volumen de orina residual, acorta la duración del mantenimiento del catéter y mejora la recuperación de la función vesical.³ Para el tratamiento a largo plazo, las sondas de un solo uso con recubrimiento hidrofílico pueden reducir el riesgo de ITU en comparación con las reutilizables, aunque la destreza del paciente y su capacidad para manipular la sonda deben tenerse en cuenta en el proceso de selección.⁴
