También conocido como
Migración del reservorio, desplazamiento del reservorio de IPP, herniación del reservorio protésico, herniación del reservorio del implante de pene, extrusión del reservorio de prótesis de pene inflable, protrusión del reservorio
Definición
La herniación del reservorio de la prótesis de pene es una complicación posoperatoria poco frecuente de la cirugía de prótesis de pene inflable (IPP) en la que el reservorio de líquido del dispositivo se desplaza de su posición anatómica prevista (habitualmente el espacio de Retzius o una localización submuscular) y protruye hacia el conducto inguinal o el escroto.1 Esta complicación mecánica se produce casi exclusivamente en prótesis colocadas por vía penoescrotal, con una tasa de incidencia de aproximadamente el 0,7 %.1 La herniación suele desarrollarse en el posoperatorio inmediato, desencadenada con frecuencia por un aumento de la presión intraabdominal debido a accesos de tos intensos, vómitos o esfuerzos.2 El reservorio desplazado puede causar molestias, alterar el funcionamiento del dispositivo y, en casos excepcionales, dar lugar a complicaciones más graves como incarceración o compresión vascular.3 El diagnóstico es fundamentalmente clínico, con confirmación mediante pruebas de imagen cuando resulta necesario, y el tratamiento consiste habitualmente en la recolocación quirúrgica del reservorio junto con la reparación del defecto.1
Contexto clínico
La herniación del reservorio de la prótesis de pene se observa en el contexto clínico del tratamiento de la disfunción eréctil (ED) mediante prótesis de pene inflables.1 La prótesis de pene inflable de tres componentes, considerada el tratamiento quirúrgico de referencia para la ED, consta de un par de cilindros implantados en los cuerpos cavernosos, una bomba escrotal y un reservorio de líquido colocado habitualmente en el espacio de Retzius o en una localización submuscular alternativa.3
Los criterios de selección de pacientes para el implante de IPP generalmente incluyen a varones con ED refractaria a tratamientos menos invasivos, como los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 y la terapia con inyecciones intracavernosas.4 El procedimiento se realiza a través de un abordaje penoescrotal o infrapúbico, siendo la vía penoescrotal la que se asocia con mayor frecuencia a complicaciones de herniación del reservorio (97 % de los casos).1
La herniación del reservorio suele presentarse en el posoperatorio inmediato, a menudo asociada a episodios que aumentan la presión intraabdominal, como accesos de tos intensos o vómitos.1 Los factores de riesgo incluyen obesidad, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, esfuerzo miccional o al defecar, cirugía pélvica previa y una técnica quirúrgica imperfecta.1,2 Los pacientes con antecedentes de prostatectomía radical u otras cirugías pélvicas pueden presentar una anatomía pélvica alterada, lo que incrementa potencialmente el riesgo de sufrir esta complicación.3
El diagnóstico es fundamentalmente clínico; los pacientes presentan una masa palpable en la región inguinal o el escroto, a menudo acompañada de molestias.2 Se pueden emplear pruebas de imagen como la TC o la ecografía para confirmar el diagnóstico y descartar o evaluar complicaciones como la incarceración.2 El tratamiento suele requerir una intervención quirúrgica mediante una incisión inguinal con cierre concomitante del anillo externo y recolocación del reservorio en su localización correcta.1 En el caso de pacientes que debutan en el posoperatorio inmediato, algunos cirujanos abogan por la recolocación a través de la incisión penoescrotal original.1
Las estrategias de prevención incluyen una técnica quirúrgica meticulosa, localizaciones alternativas para la colocación del reservorio en pacientes con anatomía pélvica compleja y abordajes innovadores como la técnica THALIA (Tubing, Hitch and Lasso, Intussusception Anchor), que crea un tope mecánico para evitar la migración del reservorio.5 Los diseños modernos de reservorio, como AdaptiveReservoir™ de Rigicon, presentan formas que se adaptan de manera natural a la localización prevista e incorporan válvulas de bloqueo para reducir las complicaciones.3
Los resultados esperados tras el manejo adecuado de la herniación del reservorio son generalmente favorables, y la mayoría de los pacientes conserva una función protésica normal tras una recolocación exitosa.1 Si no se trata, las posibles complicaciones incluyen incarceración, estrangulación de órganos abdominales si hay asas intestinales involucradas, disfunción del implante y complicaciones vasculares.2,3
