También conocido como
Prueba de esfuerzo para la tos, prueba de esfuerzo de la vejiga, prueba de estrés provocativa, prueba de esfuerzo urinario, Prueba de Bonney (versión modificada), prueba de esfuerzo en decúbito supino y vacío (SEST), prueba de esfuerzo de pie
Definición
La prueba de esfuerzo es un procedimiento diagnóstico clínico que se utiliza para demostrar la incontinencia urinaria simulando situaciones que aumentan la presión intraabdominal.1 Durante esta prueba, un profesional sanitario observa si se produce una pérdida involuntaria de orina cuando el paciente realiza actividades que ejercen presión sobre la vejiga, como toser, estornudar o hacer fuerza con la vejiga llena.2 La prueba se utiliza principalmente para diagnosticar la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE), una afección caracterizada por la pérdida súbita e involuntaria de orina durante actividades que aumentan la presión intraabdominal.3 La prueba de esfuerzo se considera un componente fundamental de la evaluación básica de los pacientes con síntomas de incontinencia urinaria y ayuda a diferenciar entre los distintos tipos de incontinencia, en particular la de esfuerzo y la de urgencia.4 Esta prueba no invasiva proporciona una evidencia objetiva de la incontinencia urinaria de esfuerzo y ayuda a orientar las decisiones terapéuticas adecuadas.5
Contexto clínico
La prueba de esfuerzo es un componente clave de la evaluación clínica de los pacientes que presentan síntomas de incontinencia urinaria.1 Resulta especialmente útil para diagnosticar la incontinencia urinaria de esfuerzo, que afecta aproximadamente a un tercio de las mujeres adultas.2 La prueba está indicada cuando los pacientes refieren pérdidas involuntarias de orina durante actividades como toser, reír, estornudar o realizar esfuerzos físicos.3
Según las guías clínicas, la evaluación mínima antes de plantear un tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria de esfuerzo debe incluir una prueba de esfuerzo, junto con la historia clínica, el análisis de orina, la exploración física, la valoración de la movilidad uretral y la medición del volumen de orina residual posmiccional.4 La prueba suele realizarse con la vejiga cómodamente llena, tanto en decúbito supino como en bipedestación.5
El procedimiento consiste en pedir al paciente que tosa con fuerza o realice una maniobra de Valsalva mientras el profesional sanitario observa si se produce pérdida de orina por la uretra.2 Una prueba positiva, indicada por una pérdida visible de orina que coincide con el aumento de la presión abdominal, confirma el diagnóstico de incontinencia urinaria de esfuerzo.3 La prueba puede modificarse (prueba de Bonney) sosteniendo el cuello vesical para evaluar si una corrección quirúrgica podría ser beneficiosa.5
En los pacientes con pruebas de esfuerzo positivas, las opciones de tratamiento van desde enfoques conservadores (entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, modificaciones del estilo de vida) hasta intervenciones quirúrgicas, según la gravedad y las preferencias del paciente.1 La evidencia sugiere que, en los casos no complicados con pruebas de esfuerzo positivas, la realización de estudios urodinámicos adicionales podría no mejorar significativamente los resultados del tratamiento.4
