También conocido como
plicatura del pene, Plicatura de la túnica albugínea, Corporoplastia (tipo plicatura), Cirugía de enderezamiento del pene (plicatura), Procedimiento Nesbit (y modificaciones), plicatura de 16 puntos, Procedimiento de Essed-Schroeder, Procedimiento de reducción del pene
Definición
Los procedimientos de plicatura son un tipo de intervención quirúrgica que se utiliza principalmente para corregir la curvatura del pene causada por la enfermedad de Peyronie (EP) o, en algunos casos, la curvatura congénita del pene.1–3 La enfermedad de Peyronie es una afección adquirida que se caracteriza por la formación de tejido cicatricial fibroso, o placas, en la túnica albugínea del pene, lo que provoca deformidades como la curvatura, el estrechamiento o el acortamiento del pene, a menudo acompañadas de dolor durante las erecciones y de disfunción eréctil.1,4 El principio fundamental de la cirugía de plicatura consiste en acortar el lado convexo del pene (el lado opuesto a la curvatura) para enderezar el cuerpo del pene. Esto se consigue normalmente colocando una serie de suturas no absorbibles o absorbibles de larga duración en la túnica albugínea del lado más largo del pene, lo que tensa o pliega el tejido para contrarrestar la curvatura causada por la placa en el lado más corto y cóncavo.1,2,5 El objetivo de estos procedimientos no es necesariamente lograr un pene perfectamente recto (cero grados de curvatura), sino que quede funcionalmente recto, lo que en general se define como una curvatura residual de 20 grados o menos, para permitir unas relaciones sexuales satisfactorias.1,6
Existen diversas variantes de las técnicas de plicatura, que pueden clasificarse a grandes rasgos en las que implican la escisión de un pequeño fragmento de la túnica albugínea (corporoplastia escisional, como el procedimiento original de Nesbit), las que consisten en realizar incisiones en la túnica sin extirpar tejido (corporoplastia incisional, como el procedimiento de Yachia, basado en el principio de Heineke-Mikulicz) y las que solo implican la colocación de suturas para fruncir o plegar la túnica (técnicas de plicatura pura, como la plicatura de 16 puntos o la técnica de Essed-Schroeder).1,3 Algunas modificaciones modernas, como la plicatura con nudos de Kiel (Kiel Knots), se centran en reducir al mínimo las suturas palpables enterrando los nudos, mientras que otras, como la plicatura penoescrotal mínimamente invasiva, buscan reducir el traumatismo quirúrgico evitando un desenguantado extenso del pene.1 Los procedimientos de plicatura se consideran en general cuando la curvatura del pene es estable, normalmente durante al menos 3–6 meses (por lo general, unos 12 meses después del inicio), y cuando la deformidad afecta de forma importante a la función sexual.1,2 A menudo se prefieren para curvaturas menos complejas (p. ej., de menos de 60–90 grados, según la técnica concreta y la preferencia del cirujano) en pacientes con buena función eréctil, con o sin el uso de medicamentos orales o inyecciones, y con una longitud del pene adecuada, ya que la plicatura provoca inevitablemente cierto grado de acortamiento del pene en el lado más largo de la curvatura.1,3 El objetivo de la plicatura es devolver al pene un grado de rectitud que permita una actividad sexual cómoda y funcional, lo que mejora la calidad de vida del paciente.1,2
Contexto clínico
Los procedimientos de plicatura están clínicamente indicados para la corrección quirúrgica de la curvatura del pene en varones adultos diagnosticados de enfermedad de Peyronie o, con menos frecuencia, de curvatura congénita del pene, cuando la deformidad interfiere en las relaciones sexuales o causa un malestar importante.1,2,3 La selección de pacientes es un aspecto fundamental para obtener buenos resultados. Los candidatos ideales para la cirugía de plicatura suelen presentar una curvatura del pene estable, es decir, que la deformidad no ha empeorado durante al menos 3 a 6 meses (por lo general, unos 12 meses después del inicio) y que los síntomas de la fase aguda, como el dolor, han desaparecido.1,2 En general, la curvatura debe ser inferior a 60–90 grados, aunque algunos cirujanos pueden realizar la plicatura en curvaturas más graves en casos seleccionados.1,3 Es fundamental que los pacientes tengan una función eréctil adecuada, ya sea de forma natural o con ayuda de tratamientos médicos (p. ej., inhibidores de la PDE5), ya que los procedimientos de plicatura no tratan la disfunción eréctil subyacente e incluso pueden reducir ligeramente la rigidez en algunos casos.1 Los pacientes también deben tener una longitud del pene suficiente, ya que las técnicas de plicatura provocan inevitablemente cierto grado de acortamiento del pene, normalmente en el lado convexo, para conseguir el enderezamiento.2,3 El grado de acortamiento esperado suele ser proporcional al grado de curvatura que se corrige. Por ello, las personas que ya tienen un pene corto o a las que les preocupa mucho la pérdida de longitud pueden no ser candidatos ideales, o puede orientárseles hacia procedimientos alternativos como la incisión/escisión de la placa con injerto, aunque estos conllevan sus propios riesgos, como la disfunción eréctil de novo.3 En general, la plicatura no se recomienda en pacientes con deformidades complejas, como la deformidad en reloj de arena o una inestabilidad importante del pene (efecto bisagra), ya que estas pueden tratarse mejor con procedimientos de injerto o con la colocación de una prótesis de pene.3
El procedimiento quirúrgico suele realizarse de forma ambulatoria con anestesia general o regional.1 Tras inducir una erección artificial para identificar con precisión el punto de máxima curvatura, el cirujano realiza una incisión, a menudo circuncisional, para exponer la túnica albugínea.1 Según la técnica concreta (p. ej., Nesbit, 16 puntos, Kiel Knots), se colocan suturas en el lado convexo del pene, opuesto a la placa, para acortar ese lado y así enderezar el pene.1 Algunas técnicas implican extirpar o incidir pequeñas porciones de la túnica albugínea antes de colocar las suturas, mientras que otras se basan únicamente en la plicatura con suturas.3 Las suturas suelen ser no absorbibles o absorbibles de larga duración para mantener la corrección a lo largo del tiempo.1 Una vez anudadas las suturas de plicatura, se induce otra erección artificial para confirmar que la corrección es adecuada.1
Los resultados esperados de los procedimientos de plicatura suelen ser favorables, con altas tasas de obtención de un pene funcionalmente recto (que a menudo se define como una curvatura residual inferior a 20 grados), lo que permite mantener relaciones sexuales satisfactorias.1,2 Las tasas de éxito en cuanto al enderezamiento del pene suelen situarse en el intervalo del 80–95%.1,6 Sin embargo, debe informarse a los pacientes de los posibles efectos secundarios, el más frecuente de los cuales es el acortamiento del pene, normalmente de alrededor de 1–1,5 cm según la curvatura inicial.2 Otros posibles efectos secundarios son los nudos de sutura palpables (aunque se reducen al mínimo con las técnicas más recientes), el dolor peneano temporal o persistente, el entumecimiento o la alteración de la sensibilidad en el glande o el cuerpo del pene, y un riesgo bajo de recurrencia de la curvatura o de disfunción eréctil de novo.1 La recuperación suele implicar un período de abstinencia sexual de varias semanas (normalmente unas 6 semanas) para permitir la cicatrización.2 La mayoría de los pacientes pueden retomar las actividades cotidianas que no requieren esfuerzo en pocos días.2 La hinchazón, los hematomas y las molestias leves son frecuentes en el período posoperatorio inicial.2
