También conocido como
PMD, goteo posterior, goteo tras la micción, goteo postmiccional
Definición
El goteo posmiccional (PMD), también denominado goteo tardío, es la pérdida involuntaria de orina que se produce inmediatamente después de que la persona ha terminado de orinar, normalmente tras salir del baño. Este trastorno se diferencia de la incontinencia de esfuerzo, causada por el esfuerzo físico, y del goteo terminal, que se produce al final de la micción. Aunque el PMD puede afectar a las mujeres, es significativamente más frecuente en los hombres.1 A menudo es un trastorno molesto y embarazoso, aunque la mayoría de las personas con PMD orinan con normalidad. El goteo suele producirse cuando el chorro principal de orina ya ha cesado y la persona se está arreglando la ropa, lo que hace que se mojen los pantalones o la ropa. Incluso después de esperar y sacudir suavemente, el problema suele persistir. El PMD se atribuye principalmente a una debilidad de los músculos del suelo pélvico que rodean la uretra. Estos músculos pueden debilitarse por factores como las operaciones por agrandamiento de la próstata, el esfuerzo crónico al defecar (sobre todo en caso de estreñimiento), la tos persistente (p. ej., la tos del fumador), el sobrepeso, el daño neurológico y el levantamiento habitual de cargas pesadas. Aunque normalmente no hay otros signos de disfunción urinaria, algunos hombres pueden presentar síntomas asociados como urgencia, aumento de la frecuencia miccional, dificultad para iniciar la micción y esfuerzo miccional. Los hombres mayores que se han sometido a una prostatectomía también pueden presentar PMD con síntomas urinarios relacionados.
Contexto clínico
El goteo posmiccional (PMD) es una forma frecuente y a menudo molesta de incontinencia urinaria, especialmente prevalente en los hombres, aunque también puede afectar a las mujeres.1 Se caracteriza por la fuga involuntaria de orina inmediatamente después de orinar, incluso tras intentar sacudir o esperar a que salga la orina residual. Desde el punto de vista clínico, el PMD se diferencia del goteo terminal (fuga durante las fases finales de la micción) y de la incontinencia de esfuerzo (fuga debida al esfuerzo físico). La principal causa subyacente del PMD suele ser una debilidad o un aumento del tono de los músculos del suelo pélvico que rodean la uretra. Los factores de riesgo que contribuyen al PMD incluyen la obesidad, el daño neurológico, el levantamiento continuado de cargas pesadas, las complicaciones quirúrgicas (como en la prostatectomía) y la edad. El diagnóstico suele incluir una exploración física, con valoración perineal externa o tacto rectal para evaluar la eficacia de la musculatura del suelo pélvico, y en ocasiones una ecografía para comprobar que la vejiga se vacía por completo y descartar problemas de volumen residual. El tratamiento del PMD se centra principalmente en mejorar la función de la musculatura del suelo pélvico. Puede incluir la relajación y el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, la biorretroalimentación mediante ecografía transperineal para corregir la contracción muscular y el masaje bulbouretral para ayudar a vaciar eficazmente la orina de la uretra. A menudo se aconseja a los pacientes que incorporen medidas caseras, como ejercicios específicos durante y después de la micción, esperar un poco más antes de salir del baño y aplicar una presión suave para favorecer la expulsión de la orina. Aunque pueden utilizarse compresas o protectores de incontinencia para controlar las fugas, el objetivo a largo plazo del tratamiento es eliminar o reducir significativamente el PMD mediante una terapia dirigida del suelo pélvico. El PMD puede coexistir con otros síntomas del tracto urinario inferior (STUI), como la urgencia, el aumento de la frecuencia miccional y la dificultad para iniciar la micción, y en algunos estudios se ha asociado a la disfunción eréctil. Abordar el PMD puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.
