También conocido como
Acto de orinar, vaciado vesical, uresis, emicción, evacuación de la orina, miccionar, orinar, hacer pis
Definición
La micción, también denominada acción de orinar, es el proceso fisiológico de vaciado de la orina desde la vejiga urinaria a través de la uretra hacia el exterior del cuerpo.1 Esta función corporal vital implica una compleja red de señales neuronales entre el sistema nervioso y el tracto urinario.2 El reflejo miccional requiere una actividad coordinada entre el encéfalo, la médula espinal y los ganglios periféricos, que regulan tanto la fase de almacenamiento como la de vaciado de la función vesical.3 Durante el almacenamiento, el músculo detrusor se relaja mientras el esfínter uretral se contrae; durante el vaciado, este patrón se invierte, con contracción del detrusor y relajación del esfínter, lo que permite el flujo de orina.4 El proceso pasa de ser involuntario en los lactantes a estar bajo control voluntario en los adultos, normalmente hacia los 3-5 años de edad, gracias al desarrollo y la maduración neurológicos.5
Contexto clínico
La micción tiene relevancia clínica en el diagnóstico y el tratamiento de diversas afecciones urológicas y neurológicas.1 La micción normal requiere vías neuronales intactas entre el encéfalo, la médula espinal y la vejiga, y su alteración puede dar lugar a trastornos como incontinencia urinaria, retención urinaria o disinergia detrusor-esfinteriana.2
Los clínicos evalúan la micción mediante estudios urodinámicos, que valoran la función, la capacidad y la presión vesicales durante las fases de llenado y vaciado.3 Entre las afecciones que afectan a la micción se encuentran las infecciones del tracto urinario, la cistitis intersticial, la hiperplasia benigna de próstata, la vejiga neurógena, las lesiones medulares, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y el ictus.4
Los abordajes terapéuticos varían según la causa subyacente y pueden incluir modificaciones conductuales, ejercicios del suelo pélvico, farmacoterapia dirigida a receptores de neurotransmisores específicos (en particular, muscarínicos y adrenérgicos), neuromodulación o intervenciones quirúrgicas.5 Comprender el complejo control neural de la micción es esencial para desarrollar tratamientos eficaces para la disfunción del tracto urinario inferior.
