También conocido como
IIEF-15, Cuestionario del Índice Internacional de Función Eréctil, Cuestionario IIEF, IIEF-EF (solo dominio de función eréctil), IIEF-6 (versión de seis ítems), SHIM (Inventario de Salud Sexual para Hombres, también conocido como IIEF-5)
Definición
El Índice Internacional de Función Eréctil (IIEF) es un instrumento multidimensional de autoevaluación ampliamente utilizado, diseñado para la valoración estandarizada de la función sexual masculina.1 Desarrollado en 1997 por Rosen y sus colaboradores, es una medida breve, fiable y autoadministrada de la función eréctil, válida en distintas culturas y psicométricamente sólida.2 El IIEF consta de 15 ítems que evalúan cinco dominios diferenciados de la función sexual masculina: función eréctil (seis ítems), función orgásmica (dos ítems), deseo sexual (dos ítems), satisfacción con el coito (tres ítems) y satisfacción global (dos ítems).3
El cuestionario emplea un periodo de recuerdo de cuatro semanas y utiliza una escala de respuesta de tipo Likert de cinco puntos, en la que las puntuaciones más altas indican una mejor función sexual.4 El dominio de función eréctil (preguntas 1-5 y 15), que a menudo se utiliza como instrumento independiente conocido como IIEF-6 o IIEF-EF, se ha convertido en el patrón de referencia para la evaluación clínica de la gravedad de la disfunción eréctil (DE).5 Este dominio clasifica la DE en cinco niveles de gravedad: grave (6-10), moderada (11-16), leve a moderada (17-21), leve (22-25) y sin DE (26-30).6
El IIEF muestra unas propiedades psicométricas excelentes, como una alta consistencia interna (valores de alfa de Cronbach de 0,73 o superiores en todos los dominios), fiabilidad test-retest y validez de constructo.7 Ha sido validado lingüísticamente en más de 32 idiomas y se ha utilizado como criterio de valoración principal en más de 50 ensayos clínicos, lo que lo convierte en el instrumento más aceptado para evaluar la eficacia de los tratamientos en la investigación sobre la disfunción eréctil.8
Contexto clínico
El IIEF se utiliza ampliamente en el ámbito clínico con múltiples fines relacionados con la evaluación y el tratamiento de la disfunción eréctil.1 Ante todo, sirve como herramienta diagnóstica para identificar la presencia y la gravedad de la disfunción eréctil, lo que permite a los profesionales clínicos clasificar objetivamente a los pacientes en distintos grupos de gravedad según criterios de puntuación estandarizados.2 Esta estandarización facilita una comunicación coherente entre los profesionales sanitarios y ayuda a determinar los enfoques terapéuticos adecuados en función de la gravedad de la DE.
En la evaluación inicial de los pacientes que consultan por problemas de disfunción sexual, el IIEF proporciona una valoración integral que abarca múltiples dominios de la función sexual más allá de la capacidad eréctil, como el orgasmo, el deseo, la satisfacción con el coito y la satisfacción sexual global.3 Este enfoque multidimensional ayuda a los profesionales clínicos a identificar áreas concretas de disfunción sexual que pueden requerir intervenciones específicas.
El IIEF se ha convertido en la medida de resultado de referencia en los ensayos clínicos que evalúan tratamientos para la disfunción eréctil, incluidas las intervenciones farmacológicas (como los inhibidores de la fosfodiesterasa de tipo 5), los procedimientos quirúrgicos y los tratamientos con dispositivos.4 Su sensibilidad a los cambios relacionados con el tratamiento lo hace indispensable para controlar la eficacia terapéutica y comparar distintas modalidades de tratamiento. Por ejemplo, el cuestionario mostró una sensibilidad significativa para detectar mejoras de la función eréctil tras el tratamiento con sildenafilo, tadalafilo y vardenafilo en numerosos ensayos clínicos.5
En las consultas especializadas de urología y medicina sexual, el IIEF se administra de forma sistemática antes y después de las intervenciones para documentar objetivamente los resultados del tratamiento.6 Esta práctica es especialmente importante en el contexto del tratamiento del cáncer de próstata, en el que la disfunción eréctil es un efecto secundario frecuente de la prostatectomía radical, la radioterapia y el tratamiento de privación androgénica.7 El cuestionario ayuda a cuantificar el efecto de estos tratamientos sobre la función sexual y orienta las estrategias de tratamiento posteriores.
Además, el IIEF tiene aplicaciones en la investigación epidemiológica, ya que permite una evaluación estandarizada de la prevalencia de la disfunción eréctil en distintas poblaciones y la identificación de los factores de riesgo asociados a la disfunción sexual.8 Esta investigación tiene implicaciones importantes para las iniciativas de salud pública dirigidas a abordar la disfunción eréctil y las comorbilidades asociadas, como la enfermedad cardiovascular, la diabetes y la depresión.
