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Capacidad Vesical

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También conocido como

capacidad cistométrica, Capacidad funcional de la vejiga, Capacidad máxima anatómica de la vejiga (MABC), Capacidad cistométrica máxima, capacidad vesical

Definición

La capacidad de la vejiga se refiere al volumen de orina que la vejiga puede contener antes de desencadenar la sensación de plenitud y la necesidad de orinar.1 Es un parámetro urodinámico crítico utilizado en la evaluación y diagnóstico de diversos trastornos urológicos.2 En adultos sanos, la capacidad funcional normal de la vejiga generalmente oscila entre aproximadamente 300 y 600 mililitros.1,3 Esta capacidad representa el volumen fisiológico en el que un individuo experimenta un fuerte deseo de orinar, aunque la capacidad anatómica máxima puede ser algo mayor.4

La capacidad de la vejiga para acomodar volúmenes crecientes de orina sin un aumento significativo de la presión intravesical se conoce como distensibilidad.5 En una vejiga normal con una capacidad de 400 a 500 ml, un aumento en la presión del detrusor de 15 cm H₂O o menos se considera normal.6 Esta acomodación se ve facilitada por la composición única de colágeno, elastina y músculo liso de la vejiga, que proporcionan elasticidad y distensibilidad.7

La capacidad de la vejiga varía significativamente con la edad, y los bebés y los niños tienen capacidades considerablemente menores que los adultos.8 Se han desarrollado varias fórmulas para estimar la capacidad de la vejiga esperada en niños de diferentes edades, aunque es posible que no siempre predigan con precisión los volúmenes reales medidos, particularmente en bebés menores de un año.9

Contexto clínico

La capacidad de la vejiga sirve como un parámetro de diagnóstico crucial en la evaluación de numerosas afecciones urológicas.2 La evaluación precisa de la capacidad de la vejiga es esencial para realizar pruebas urodinámicas confiables y para identificar posibles patologías subyacentes.2,4 La capacidad anormal de la vejiga, ya sea aumentada o disminuida, puede indicar diversos trastornos urológicos que requieren atención médica.

Una capacidad vesical reducida (menos de 300 ml en adultos) a menudo se manifiesta como aumento de la frecuencia urinaria, urgencia y nicturia.1,3 Las causas más comunes de capacidad vesical reducida patológicamente incluyen infecciones del tracto urinario, contracciones involuntarias del detrusor y baja distensibilidad de la vejiga.6 Otras afecciones asociadas con la capacidad disminuida incluyen cistitis intersticial, vejiga cáncer, cistitis por radiación y ciertos trastornos neurológicos que afectan la función de la vejiga.5,7

Por el contrario, una capacidad vesical anormalmente grande puede estar asociada con hipoactividad del detrusor, obstrucción de la salida de la vejiga o ciertas afecciones neurológicas que afectan la sensación de la vejiga.4,8 Los pacientes con un aumento significativo de la capacidad vesical pueden experimentar micción poco frecuente, dificultad para iniciar la micción y vaciado incompleto de la vejiga, lo que puede provocar retención urinaria y tracto urinario recurrente. infecciones.7

La capacidad de la vejiga generalmente se mide durante las pruebas urodinámicas, que implican llenar la vejiga a un ritmo controlado mientras se monitorea la presión intravesical.2,9 Esta evaluación proporciona información valiosa sobre la función de la vejiga, incluida la capacidad, la distensibilidad y la presencia de contracciones involuntarias del detrusor.4,6 Los resultados de estas pruebas guían la toma de decisiones clínicas con respecto al diagnóstico y el tratamiento. planificación y evaluación de la eficacia del tratamiento para diversos trastornos del tracto urinario inferior.3,5

En urología pediátrica, la evaluación de la capacidad de la vejiga es particularmente importante para evaluar afecciones como la enuresis nocturna, la incontinencia diurna y las infecciones recurrentes del tracto urinario.8,9 Los rangos de referencia apropiados para la edad son esenciales para una interpretación precisa de los hallazgos, ya que la capacidad de la vejiga aumenta significativamente durante el desarrollo infantil.8

Cita científica

[1] Lukacz ES, Sampselle C, Gray M, et al. A healthy bladder: a consensus statement. Int J Clin Pract. 2011;65(10):1026-1036. DOI: 10.1111/j.1742-1241.2011.02763.x

[2] Costa DFG, Lavallée LT, Dubois C, et al. Are we accurately predicting bladder capacity in infants? Can Urol Assoc J. 2014;8(9-10):329-332. DOI: 10.5489/cuaj.2102

[3] Gray M. Urodynamic and physiologic patterns associated with the common causes of neurogenic bladder in adults. Transl Androl Urol. 2019;8(4):S371-S378. DOI: 10.21037/tau.2019.06.30

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[5] Wyndaele JJ, Gammie A, Bruschini H, et al. Bladder compliance what does it represent: can we measure it, and is it clinically relevant? Neurourol Urodyn. 2011;30(5):714-722. DOI: 10.1002/nau.21129

[6] Chapple CR, MacDiarmid SA, Patel A. Urodynamics Made Easy. 3rd ed. Churchill Livingstone; 2009:61-75.

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