También conocido como
Catéter urinario permanente, catéter de retención urinaria, catéter con balón, catéter de retención, catéter de autorretención, catéter uretral, sonda vesical, tubo de drenaje urinario, catéter franco, Foley
Definición
Un catéter de Foley es un tubo flexible con una punta de globo inflable que se inserta a través de la uretra hasta la vejiga para drenar la orina.1 Desarrollado por Frederick Foley en 1935, este catéter urinario permanente consta de un tubo hueco con dos canales (lúmenes) separados que recorren toda su longitud.2 El primer lumen se abre en ambos extremos y drena la orina en una bolsa recolectora, mientras que el El segundo lumen tiene una válvula en el exterior y un globo en el interior que se infla con líquido estéril o solución salina para mantener el catéter firmemente en su lugar dentro de la vejiga.3
El catéter generalmente está hecho de materiales recubiertos de silicona, látex o politetrafluoroetileno, con tamaños medidos en calibre francés (Fr), que van desde 12 a 16 Fr para la mayoría de los adultos.4 Las variaciones modernas incluyen catéteres de triple lumen que tienen un tercer canal que se usa para enjuagar la vejiga con líquidos estériles, particularmente después de cirugías urológicas.5 Algunos catéteres están también impregnado con películas antibacterianas o de plata para reducir el riesgo de infecciones del tracto urinario.6
El objetivo principal de una sonda Foley es proporcionar un drenaje continuo de orina desde la vejiga cuando no es posible orinar normalmente o cuando es necesario controlar el vaciado de la vejiga.7 Permite una medición precisa de la producción de orina, lo que es especialmente importante en pacientes críticamente enfermos, y puede permanecer colocado durante períodos que van desde varias horas hasta varias semanas, según el material y la indicación clínica.8
Contexto clínico
El catéter de Foley se utiliza en una amplia gama de escenarios clínicos en múltiples especialidades médicas.1 En la práctica urológica, sirve como una intervención primaria para la retención urinaria aguda y crónica, que puede resultar de afecciones como hiperplasia prostática benigna, estenosis uretral, disfunción neurogénica de la vejiga o complicaciones posquirúrgicas.2 Los médicos también emplean catéteres de Foley durante el manejo perioperatorio, particularmente para cirugías que duran más de una hora, procedimientos que involucran el tracto urinario o casos que requieren seguimiento en cuidados intensivos postoperatorios.3
En entornos de cuidados críticos, los catéteres de Foley son esenciales para medir y monitorear con precisión la producción de orina en pacientes hemodinámicamente inestables, lo que permite un manejo preciso de los líquidos y la detección temprana de la disfunción renal.4 Para pacientes con lesiones de la médula espinal o afecciones neurológicas que afectan el control de la vejiga, estos catéteres se pueden usar como una solución a largo plazo para controlar la eliminación urinaria.5
Más allá del drenaje urinario tradicional, los catéteres de Foley han encontrado aplicación en diversos procedimientos especializados. En obstetricia, se pueden utilizar durante la inducción del parto, donde el globo se infla en el canal cervical para facilitar la maduración cervical.6 En cirugía gastrointestinal, las aplicaciones modificadas incluyen su uso como sondas de alimentación temporales o para administrar enemas a través de estomas.7
La selección de pacientes apropiados para el cateterismo de Foley sigue pautas basadas en evidencia para minimizar las complicaciones, en particular las infecciones del tracto urinario asociadas al catéter (CAUTI).8 Las mejores prácticas actuales enfatizan el uso de catéteres solo cuando sea médicamente necesario, seleccionando el tamaño apropiado más pequeño (generalmente 12-16 Fr para adultos), manteniendo un sistema de drenaje cerrado y retirando el catéter tan pronto como sea clínicamente necesario. indicado.9 Para pacientes que requieren cateterismo a largo plazo, se recomiendan evaluaciones periódicas y cambios de catéter (cada 2 a 12 semanas dependiendo del material) para reducir la formación de incrustaciones y biopelículas.10
