También conocido como
Monóxido de nitrógeno, Óxido de nitrógeno, Monóxido de mononitrógeno, NO, EDRF (factor de relajación derivado del endotelio), Radical nitrosilo, Óxido nítrico derivado del endotelio, Vasodilatador de nitrato endógeno, oxoazanilo
Definición
El óxido nítrico (NO) es una molécula de señalización gaseosa e incolora que actúa como mediador clave en numerosos procesos fisiológicos, en particular en la erección del pene y la vasodilatación.1 Se sintetiza de forma endógena a partir del aminoácido L-arginina mediante diversas enzimas óxido nítrico sintasa (NOS), principalmente la NOS neuronal (nNOS) y la NOS endotelial (eNOS) en el tejido peneano.2 El NO actúa como el principal neurotransmisor vasoactivo no adrenérgico y no colinérgico del pene, donde desempeña un papel crucial en el inicio y el mantenimiento de la erección.3
Ante la estimulación sexual, el NO se libera tanto desde las terminaciones nerviosas del nervio cavernoso (a través de la nNOS) como desde las células endoteliales que revisten los vasos sanguíneos y los sinusoides de los cuerpos cavernosos (a través de la eNOS).4 Una vez liberado, el NO difunde a través de la membrana de las células musculares lisas y activa la guanilil ciclasa soluble (GCs), que cataliza la conversión del trifosfato de guanosina (GTP) en monofosfato de guanosina cíclico (GMPc).5 Este segundo mensajero activa a continuación la proteína cinasa dependiente de GMPc (PKG), que inicia una cascada de acontecimientos que conduce a la disminución de las concentraciones de calcio citosólico, la relajación del músculo liso cavernoso, el aumento del flujo sanguíneo hacia el pene, la compresión del drenaje venoso y, en última instancia, la erección del pene.6
Contexto clínico
El óxido nítrico desempeña un papel fundamental en varios contextos clínicos relacionados con la función eréctil y la disfunción eréctil:
Disfunción eréctil (DE): La alteración de la bioactividad del NO es un mecanismo patogénico importante subyacente a la disfunción eréctil.1 Diversas afecciones que comprometen la producción o la señalización del NO —como la disfunción endotelial, la diabetes mellitus, la hipertensión, la hipercolesterolemia, el envejecimiento y el tabaquismo— pueden provocar DE.2 El reconocimiento del papel central del NO en la función eréctil ha revolucionado el tratamiento de la DE y ha llevado al desarrollo de los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5), que potencian los efectos mediados por el NO al impedir la degradación del GMPc.3
Salud cardiovascular: Además de su papel en la función eréctil, el NO es esencial para la salud cardiovascular, ya que actúa como un potente vasodilatador que regula la presión arterial y el tono vascular.4 La misma disfunción endotelial que altera la producción de NO en el tejido peneano suele afectar a todo el sistema vascular, lo que explica por qué la DE es con frecuencia un marcador precoz de enfermedad vascular sistémica.5
Aplicaciones terapéuticas: La vía NO-GMPc es la diana de varias intervenciones terapéuticas para la DE:
- Los inhibidores de la PDE5 (p. ej., sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo) potencian los efectos mediados por el NO al inhibir la enzima que degrada el GMPc
- Los estimuladores y activadores de la guanilil ciclasa soluble (GCs) son tratamientos emergentes que estimulan directamente la producción de GMPc y que podrían ser eficaces cuando la biodisponibilidad del NO está reducida6
- La suplementación con L-arginina tiene como objetivo aumentar el sustrato para la síntesis de NO
Selección de pacientes: La eficacia de los tratamientos dirigidos al NO depende de la causa subyacente de la DE. Los inhibidores de la PDE5 son más eficaces en pacientes con DE leve a moderada y vías neurales intactas. Dado que actúan preservando el GMPc generado por el NO procedente de los nervios peneanos (nNOS) y del endotelio (eNOS), pueden ser menos eficaces cuando la liberación de NO desde estas fuentes está gravemente alterada.4 En los pacientes que no responden a los inhibidores de la PDE5 pueden ser necesarios tratamientos alternativos, como las inyecciones intracavernosas, los dispositivos de vacío o las prótesis de pene.5
