También conocido como
Necrosis glandular peneana, gangrena isquémica del glande, isquemia aguda del glande, gangrena seca del pene, necrosis de la punta del pene, isquemia del glande
Definición
La necrosis del glande se refiere a la muerte tisular del glande, una complicación infrecuente pero catastrófica que se produce debido a la interrupción de la circulación sanguínea del glande (arterias dorsales y ramas terminales de las arterias esponjosas)1. Este cuadro puede desarrollarse tras cirugías peneanas como la circuncisión, el implante de prótesis de pene o los procedimientos de alargamiento peneano2. También puede ocurrir de forma secundaria a afecciones médicas como la diabetes mellitus, la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica grave y el síndrome antifosfolípido3. El proceso necrótico se presenta típicamente con cambios en la coloración del glande, relleno capilar ausente o disminuido y formación de ampollas4. Sin una intervención rápida, la necrosis del glande puede provocar una pérdida tisular permanente, complicaciones uretrales y un impacto funcional y psicológico significativo5.
Contexto clínico
La necrosis del glande se observa principalmente en la práctica urológica tras intervenciones quirúrgicas o en pacientes con comorbilidades vasculares significativas1. Los criterios de selección de pacientes para el manejo quirúrgico incluyen la evaluación de factores de riesgo vascular como la diabetes mellitus, el tabaquismo y los antecedentes de enfermedad cardiovascular2. En los casos de implante de prótesis de pene, los pacientes con factores de riesgo preoperatorios deben evitar maniobras quirúrgicas coadyuvantes de alto riesgo3. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, y la ecografía Doppler proporciona una valiosa evaluación del grado de isquemia4. Los abordajes terapéuticos varían según la gravedad e incluyen la retirada inmediata de la prótesis (si procede), intervenciones farmacológicas (pentoxifilina, enoxaparina, corticosteroides), oxigenoterapia hiperbárica y desbridamiento quirúrgico con reconstrucción5. La intervención precoz es fundamental, ya que el retraso en el tratamiento suele conllevar la pérdida total del glande. El manejo conservador ha demostrado ser eficaz en casos seleccionados, especialmente con pentoxifilina y aplicaciones tópicas de testosterona2. La cirugía reconstructiva puede requerir múltiples tiempos quirúrgicos, pero es capaz de restaurar tanto la función urinaria como la eréctil en muchos pacientes1.
