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Músculos del Suelo Pélvico

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También conocido como

Músculos elevadores del ano, diafragma pélvico, Musculatura del suelo pélvico, músculos perineales, Músculos pubococcígeos, Músculos puboviscerales, Complejo del suelo pélvico, musculatura pélvica, Placa elevadora, Sistema de soporte del suelo pélvico

Definición

Los músculos del suelo pélvico comprenden un grupo complejo de músculos que forman un cabestrillo o hamaca de apoyo en la base de la pelvis. Se extienden desde el hueso púbico por delante hasta el cóccix por detrás, y de un hueso sentado al otro lateralmente.1,2 Estos músculos juegan un papel fundamental en el funcionamiento fisiológico de todas las estructuras contenidas dentro de la cavidad pélvica.3

Anatómicamente, el suelo pélvico se puede dividir en cuatro compartimentos:

  • Anterior o urinario (vejiga, cuello de la vejiga y uretra)
  • Medio o genital (vagina y útero en mujeres, próstata en hombres)
  • Posterior o anterior (ano, canal anal, sigmoide y recto)
  • Peritoneal (fascia endopélvica y membrana perineal)3

El diafragma pélvico está formado por el elevador del ano, formado por varios músculos, incluido el músculo coccígeo (isquiococcígeo), ileococcígeo, músculos pubococcígeos y el músculo puborrectal.3,4 Los tres primeros se originan en la línea pectínea del hueso púbico y en la fascia del músculo obturador. extendiéndose hasta el cóccix a través de la columna isquiática, el íleon y el sacro, y el ligamento triangular (diafragma urogenital). El músculo puborrectal involucra la porción media inferior de la rama púbica.3

Aproximadamente dos tercios de las fibras contráctiles de estos músculos son fibras aeróbicas rojas o tipo 1, mientras que el resto está formado por fibras anaeróbicas blancas o tipo 2. Estos músculos funcionan como una sola unidad y trabajan en todos los planos de forma tridimensional funcional y anatómica.3

Los músculos del suelo pélvico cumplen dos funciones principales:

  1. Brindan soporte o actúan como "piso" para las vísceras abdominales incluido el recto
  2. Sirven como constrictor o mecanismo de continencia de los orificios uretral, anal y vaginal4

En reposo, el suelo pélvico mantiene una forma cupuliforme que se asemeja al diafragma respiratorio. Durante la contracción, el suelo pélvico asciende anterosuperiormente (hacia el pubis) y durante la relajación, se mueve en dirección posteroinferior (hacia el hueso sacro y el isquion) con un desplazamiento de aproximadamente 3 cm.3 Este movimiento coordinado es esencial para una función visceral óptima, incluida la micción, la defecación y la actividad sexual.

Los músculos del suelo pélvico también desempeñan un papel crucial en el control postural, trabajando en conjunto con el diafragma respiratorio y los músculos abdominales para mantener la estabilidad de la columna toracolumbar y lumbosacra durante el movimiento y actividades como toser y estornudar.3 Existe una continuidad miofascial entre estos distritos musculares, creando un sistema integrado que distribuye las cargas por todo el cuerpo.

La inervación de los músculos del suelo pélvico es compleja e involucra tanto al sistema nervioso autónomo como al somático. El plexo hipogástrico superior (simpático), los nervios pélvicos esplácnicos, el plexo hipogástrico inferior (pélvico) y el nervio pudendo contribuyen al control neural de estos músculos.3,5 Esta inervación dual permite el control tanto voluntario como involuntario del suelo pélvico.

La disfunción de los músculos del suelo pélvico puede provocar diversas afecciones clínicas, incluida la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal, el prolapso de órganos pélvicos y los síndromes de dolor pélvico crónico.3,6 Se estima que estos trastornos afectan a una parte importante de la población y se prevé que aumenten en un 35 % en los dos próximos décadas.3

Contexto clínico

Los músculos del suelo pélvico desempeñan un papel fundamental en múltiples funciones fisiológicas y están implicados en diversas condiciones clínicas cuando se produce disfunción. Comprender el contexto clínico de estos músculos es esencial tanto para la prevención como para el tratamiento de los trastornos del suelo pélvico.

Función normal y relevancia clínica

Los músculos del suelo pélvico brindan soporte esencial a los órganos pélvicos y contribuyen a los mecanismos de continencia urinaria y fecal.1,3 Durante la función normal, estos músculos mantienen un tono básico en reposo y pueden contraerse voluntariamente para mejorar el soporte y la continencia durante actividades que aumentan la presión intraabdominal, como toser, estornudar o levantamiento.3,5

El suelo pélvico también trabaja en coordinación con el diafragma respiratorio y los músculos abdominales para mantener la estabilidad postural.3 Esta acción coordinada es crucial para distribuir las cargas del tronco y las extremidades superiores a las inferiores al caminar y estar de pie.3

Selección y evaluación de pacientes

La evaluación clínica de los músculos del suelo pélvico normalmente implica:

  • Palpación digital para evaluar el tono muscular, la fuerza y la coordinación
  • Electromiografía de superficie o interna (EMG) para medir actividad eléctrica
  • Dinamometría para medir la fuerza muscular
  • Manometría para evaluar la generación de presión
  • Ultrasonido o resonancia magnética para evaluación estructural6

Estos métodos de evaluación ayudan a los médicos a determinar las intervenciones apropiadas en función de la disfunción específica identificada.

Trastornos del suelo pélvico

Una deficiencia en la tensión de los músculos del suelo pélvico o una anomalía eléctrica puede provocar diversos trastornos, entre ellos:

Incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria de esfuerzo (SUI), la forma más común de incontinencia, afecta aproximadamente al 26 % de las mujeres entre 30 y 59 años de edad, con una prevalencia máxima entre los 40 y 49 años.3 La IUE ocurre cuando el aumento de la presión dentro de la cavidad pélvica excede la capacidad de control muscular durante actividades como toser o estornudos.3 En los hombres, la IUE se relaciona principalmente con una prostatectomía quirúrgica previa.3

Prolapso de órganos pélvicos

La debilidad de los músculos del suelo pélvico puede provocar prolapso de los órganos pélvicos, lo que afecta entre el 30 y el 50 % de las mujeres.3 Esta afección puede provocar problemas urinarios y rectales, así como disfunción sexual.3 El prolapso puede afectar al compartimento anterior (cistocele), al compartimento central (prolapso de la cúpula uterina o vaginal) o al compartimento posterior. (rectocele).3

Incontinencia fecal y estreñimiento

La disfunción del suelo pélvico puede contribuir a la incontinencia fecal y el estreñimiento, que afecta aproximadamente al 27% de la población, especialmente a las mujeres.3 El estreñimiento relacionado con la disfunción del suelo pélvico puede deberse a una contracción paradójica de la musculatura, debilidad muscular general o relajación incompleta después contracción.3

Síndromes de dolor pélvico

Dolor pélvico miofascial (MPP) afecta aproximadamente al 14-23% de las mujeres y se caracteriza por una disfunción muscular dolorosa, que incluye espasmos, puntos gatillo o hipotonía.3 Este dolor puede presentarse como un síntoma único o como parte de un complejo de síntomas urológicos, ginecológicos y colorrectales. síntomas.3

Enfoques de tratamiento

El tratamiento de la disfunción de los músculos del suelo pélvico normalmente incluye:

Gestión conservadora

  • Entrenamiento de los músculos del suelo pélvico (PFMT) para mejorar la fuerza, la resistencia y la coordinación5,6
  • Biorretroalimentación para mejorar la conciencia y el control de la función muscular
  • Estimulación eléctrica para mejorar el reclutamiento muscular y reducir el dolor
  • Técnicas de terapia manual para abordar restricciones miofasciales y puntos gatillo

Intervenciones quirúrgicas

Se pueden considerar abordajes quirúrgicos para casos graves de prolapso de órganos pélvicos o incontinencia urinaria de esfuerzo cuando las medidas conservadoras han fallado.3

Enfoque multidisciplinario

Debido a la naturaleza compleja de los trastornos del suelo pélvico, a menudo se recomienda un enfoque multidisciplinario que involucre a uroginecólogos, cirujanos colorrectales, urólogos, fisioterapeutas y especialistas en dolor para obtener resultados óptimos.4,6

Estrategias preventivas

Las estrategias preventivas para la disfunción del suelo pélvico incluyen:

  • Mantener el peso adecuado para reducir la presión sobre las estructuras pélvicas3
  • Mecánica corporal adecuada durante el levantamiento y las actividades diarias
  • Ejercicios regulares del suelo pélvico, especialmente durante y después del embarazo
  • Evitar el estreñimiento crónico y el esfuerzo al defecar
  • Intervención temprana para síntomas de disfunción del suelo pélvico

Se prevé que la prevalencia de los trastornos de los músculos del suelo pélvico aumentará en un 35% durante las próximas dos décadas, lo que destaca la importancia tanto de las medidas preventivas como de las estrategias de tratamiento efectivas.3

Cita científica

[1] Raizada V, Mittal RK. Pelvic floor anatomy and applied physiology. Gastroenterol Clin North Am. 2008 Sep;37(3):493-vii. DOI: 10.1016/j.gtc.2008.06.003

[2] Worman R, Stafford RE, Cowley D, Hodges PW. Methods used to investigate tone of pelvic floor muscles in pelvic health conditions: A systematic review. Continence. 2023 June;2(2). DOI: 10.1016/j.cont.2023.100593

[3] Bordoni B, Sugumar K, Leslie SW. Anatomy, Abdomen and Pelvis, Pelvic Floor. [Actualizado 2023 Jul 17]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023 Jan. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK482200/

[4] Alperin M, Cook M, Tuttle LJ, et al. Impact of vaginal parity and aging on the architectural design of pelvic floor muscles. Am J Obstet Gynecol. 2016;215(3):312.e1-312.e9. DOI: 10.1016/j.ajog.2016.02.033

[5] Vodušek DB, Laycock J. Therapeutic electrical stimulation and biofeedback. In: Bø K, Berghmans B, Mørkved S, Van Kampen M, editors. Evidence-Based Physical Therapy for the Pelvic Floor. 2nd ed. Edinburgh: Churchill Livingstone; 2015. p. 187-99. DOI: 10.1016/B978-0-7020-4443-4.00011-1

[6] Díaz-Álvarez L, Lorenzo-Sánchez-Aguilera C, Rial-Rebullido T, Chulvi-Medrano I. Does the Contractile Capability of Pelvic Floor Muscles Improve with Resistance Training? A Systematic Review. Int J Environ Res Public Health. 2022;19(15):9308. DOI: 10.3390/ijerph19159308

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