También conocido como
Hipogonadismo masculino, Síndrome de deficiencia de testosterona, Déficit de andrógenos, Hipogonadismo hipogonadotrópico, Hipogonadismo hipergonadotrópico, Testosterona baja, Insuficiencia gonadal, Fallo testicular, Hipogonadismo de inicio tardío (HIT), Andropausia
Definición
El hipogonadismo es una afección clínica caracterizada por una producción insuficiente de hormonas sexuales por parte de las gónadas (testículos en los hombres, ovarios en las mujeres).1 En los varones, el hipogonadismo se manifiesta como un déficit de testosterona, con una disminución de la actividad funcional de los testículos y una menor producción de testosterona, de espermatozoides o de ambos.2 La afección puede clasificarse como primaria (originada por un problema en las gónadas) o secundaria (debida a trastornos del hipotálamo o de la hipófisis).3 El hipogonadismo primario indica un fallo testicular, mientras que el hipogonadismo secundario indica un problema en el eje hipotálamo-hipofisario, que es el que envía a los testículos la señal para producir testosterona.1 El hipogonadismo puede ser congénito o adquirido, y sus efectos dependen del momento en que se desarrolla: durante el desarrollo fetal, en la pubertad o en la edad adulta.1
Contexto clínico
El hipogonadismo requiere una evaluación clínica cuando los pacientes presentan síntomas de déficit hormonal.2 Los síntomas muy sugestivos de hipogonadismo incluyen la disminución de las erecciones espontáneas, la disminución de la tumescencia peneana nocturna, la disminución de la libido y la reducción del volumen testicular.2 En los varones adultos, los primeros signos incluyen la disminución del deseo sexual, la disminución de la energía y la depresión.1 Con el tiempo, los hombres pueden presentar disfunción eréctil, infertilidad, disminución del crecimiento del vello facial y corporal, disminución de la masa muscular, ginecomastia (desarrollo de tejido mamario) y osteoporosis.1
El diagnóstico suele consistir en medir las concentraciones séricas matutinas de testosterona en dos ocasiones distintas; en general, unas concentraciones inferiores a 300 ng/dL se consideran diagnósticas cuando se acompañan de síntomas clínicos.2 Las pruebas complementarias pueden incluir las concentraciones de hormona foliculoestimulante (FSH), hormona luteinizante (LH) y prolactina para diferenciar entre hipogonadismo primario y secundario.2
Las opciones de tratamiento dependen de la causa y del tipo de hipogonadismo. El tratamiento de reposición de testosterona es el tratamiento principal del hipogonadismo sintomático y se ha demostrado que mejora la libido, la anemia, la densidad mineral ósea, la masa corporal magra, la depresión y la función eréctil.2 Pueden considerarse tratamientos alternativos, como el citrato de clomifeno, en los hombres que desean preservar la fertilidad.2 Los pacientes con hipogonadismo deben someterse a seguimiento para detectar posibles complicaciones, como la policitemia, los eventos cardiovasculares y los problemas prostáticos.3
No se recomienda el cribado poblacional, pero debe considerarse la realización de pruebas en pacientes con VIH, enfermedad renal terminal, diabetes de tipo 2, infertilidad, EPOC grave, anemia inexplicada y osteoporosis.2 Otros factores de riesgo incluyen la atrofia testicular posterior a la quimioterapia, la radioterapia testicular previa, el consumo crónico de opioides, la disfunción hipofisaria y el uso crónico de corticoesteroides.2
