También conocido como
Urolitiasis, Nefrolitiasis, Cálculos renales, Litiasis renal, Cálculos ureterales, Cálculos urinarios, Litiasis urinaria, Cálculos vesicales, Litiasis vesical
Definición
Los cálculos del tracto urinario, también conocidos como urolitiasis, son depósitos duros que se forman en el aparato urinario (riñones, uréteres, vejiga) a partir de minerales y sales presentes en la orina.¹ Estos cálculos se originan cuando ciertas sustancias de la orina se concentran en exceso y cristalizan.² Pueden variar en tamaño desde diminutos cristales hasta grandes cálculos de varios centímetros de diámetro. Los cálculos renales se forman dentro de los riñones (nefrolitiasis) y, cuando salen de la pelvis renal y se desplazan hacia el resto del sistema colector urinario, la afección se denomina específicamente urolitiasis.³ Los cálculos pueden provocar dolor intenso, obstrucción urinaria, infección y daño renal si no se tratan.⁴
Contexto clínico
Los cálculos del tracto urinario son una afección urológica frecuente que afecta aproximadamente a 1 de cada 11 personas en los Estados Unidos, con una tasa de recurrencia de hasta el 50 % en los cinco años posteriores al episodio inicial.¹ La presentación clínica varía ampliamente, desde cálculos asintomáticos descubiertos de forma incidental hasta cólicos nefríticos intensos caracterizados por dolor repentino y agudo en la fosa renal que puede irradiarse al abdomen inferior o a la ingle.⁵
La selección del tratamiento para el paciente depende del tamaño, la localización y la composición del cálculo, así como de la presencia de complicaciones como infección u obstrucción.⁵ Los cálculos pequeños (<5mm) a menudo se expulsan de forma espontánea con un manejo conservador que incluye control del dolor, hidratación y terapia médica expulsiva.⁵ Los cálculos de mayor tamaño suelen requerir intervención.
La evaluación diagnóstica incluye la tomografía computarizada sin contraste (NCCT) como técnica de imagen de referencia para pacientes sintomáticos, mientras que la ecografía puede utilizarse como estudio inicial en personas asintomáticas.⁵ La valoración analítica incluye análisis de orina, urocultivo y bioquímica sérica para descartar anomalías metabólicas.⁶
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Manejo conservador para cálculos pequeños con alta probabilidad de expulsión espontánea
- Litotricia extracorpórea por ondas de choque (SWL) para cálculos <2cm
- Ureteroscopia (URS) con litotricia láser para cálculos ureterales y renales de menor tamaño
- Nefrolitotomía percutánea (PCNL) para cálculos más grandes (>2cm) o casos complejos
- Cirugía abierta o laparoscópica en casos complejos y poco frecuentes⁵
Las estrategias de prevención se centran en aumentar la ingesta de líquidos, realizar modificaciones dietéticas y, en ocasiones, administrar medicación para corregir anomalías metabólicas subyacentes.⁷ Los pacientes con cálculos recurrentes se benefician de una evaluación metabólica exhaustiva y medidas preventivas dirigidas.⁸
Los resultados esperados tras el tratamiento son generalmente favorables, con tasas de éxito que varían según el procedimiento: 70-90 % para la SWL, 90-95 % para la URS y 85-95 % para la PCNL.⁵ No obstante, el riesgo de recurrencia sigue siendo significativo, lo que resalta la importancia de las estrategias de prevención.⁹
