También conocido como
Desactivación del IPP, Desactivación de prótesis peneana inflable, Punción de prótesis peneana, Desactivación de implantes de pene, Punción y drenaje de prótesis.
Definición
La desactivación de una prótesis peneana se refiere al proceso de hacer que una prótesis peneana implantada, específicamente una prótesis peneana inflable (IPP), no funcione. Esto generalmente se logra a través de un procedimiento mínimamente invasivo en el consultorio que involucra punción y drenaje de los componentes líquidos del dispositivo.1 El objetivo principal de la desactivación es evitar procedimientos de explantación quirúrgica más complejos, especialmente en pacientes que tienen un alto riesgo quirúrgico debido a múltiples comorbilidades o deterioro cognitivo severo, o en casos en los que el paciente o su cuidador desean la extracción de un implante que funciona normalmente, está bien posicionado y no está infectado.1 El procedimiento tiene como objetivo inhabilitar permanentemente el implante, evitando la inflación o la incomodidad no deseadas. y se considera una alternativa segura y factible a la extirpación quirúrgica en poblaciones de pacientes específicas.1
Contexto clínico
La desactivación de la prótesis peneana mediante punción y drenaje está clínicamente indicada para poblaciones de pacientes específicas donde la explantación quirúrgica de una prótesis peneana inflable (IPP) se considera de alto riesgo o no es deseada. Este procedimiento generalmente se considera para pacientes con múltiples comorbilidades que elevan su perfil de riesgo quirúrgico.1 También es una opción para pacientes con deterioro cognitivo severo, como demencia, donde la presencia continua de un implante funcional podría provocar complicaciones o angustia, y para quienes la actividad sexual ya no es una preocupación.1 En tales casos, a menudo se obtiene el consentimiento de los cuidadores o tutores legales.1 Además, La desactivación se puede realizar en pacientes que desarrollan una aversión inmutable a su implante, incluso si funciona correctamente y no está infectado.1 El procedimiento se realiza en un consultorio y se considera cuando el implante está en una buena posición, funciona bien y no hay signos de infección.1 El resultado esperado es la falta de funcionalidad permanente del IPP, lo que previene erecciones no deseadas o problemas relacionados con el dispositivo sin necesidad de cirugía más invasiva.1 Los estudios han demostrado que ha demostrado que este método es seguro y factible, sin que se hayan reportado complicaciones significativas en los primeros períodos de seguimiento para pacientes adecuadamente seleccionados.1
