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Fractura de pene

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Referencia IA
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También conocido como

Pene fracturado, rotura de pene, fractura peneana, rotura de los cuerpos cavernosos, rotura traumática de la túnica albugínea, rotura cavernosa

Definición

La fractura de pene se define como la rotura traumática de la túnica albugínea de un pene en erección.¹ Este cuadro clínico se produce cuando los cuerpos cavernosos ingurgitados se doblan o golpean con fuerza, haciendo que los tejidos eréctiles bajo presión “estallen” por la tensión del traumatismo contuso.² La túnica albugínea, una capa resistente de tejido conjuntivo fibroso que recubre los cuerpos cavernosos, tiene normalmente un grosor aproximado de 2 mm cuando el pene está flácido. Sin embargo, durante la erección, este tejido se adelgaza hasta alcanzar solo 0,25 mm a medida que los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, lo que lo hace más susceptible a la rotura ante presiones anómalas o incurvaciones bruscas.³

Durante una fractura de pene, la presión intracavernosa puede superar los 1500 mmHg, sobrepasando la resistencia a la tracción de la túnica albugínea adelgazada y provocando su rotura.⁴ Esto ocurre típicamente en la cara ventral del cuerpo del pene adyacente a la uretra, que representa el punto más débil de la túnica.⁵ La rotura ocasiona una detumescencia inmediata (pérdida de la erección), dolor intenso y la rápida aparición de tumefacción y hematoma debido a la extravasación de sangre desde los cuerpos cavernosos. En aproximadamente el 20 % de los casos en los países occidentales, la uretra también puede resultar dañada, lo que puede causar síntomas y complicaciones urinarias.⁶

Contexto clínico

La fractura de pene se considera una urgencia urológica que requiere un diagnóstico precoz y una intervención quirúrgica inmediata para prevenir complicaciones a largo plazo.¹ Este cuadro se produce con mayor frecuencia durante el coito, en particular cuando el pene erecto se sale de la vagina e impacta con fuerza contra el periné o el hueso púbico de la pareja.² En los países occidentales, aproximadamente entre el 33 y el 58 % de los casos se producen durante la actividad sexual, mientras que en los países de Oriente Medio y Asia la etiología suele diferir, debiéndose muchos casos a la flexión manual del pene erecto (una práctica denominada “taqaandan” en algunas culturas) para lograr la detumescencia.³

La selección de los pacientes para la intervención quirúrgica se basa principalmente en el cuadro clínico. La tríada clásica de síntomas incluye: (1) un chasquido o sonido de crujido en el momento de la lesión, (2) detumescencia inmediata y (3) rápida aparición de dolor, tumefacción y deformidad peneana.⁴ La exploración física suele revelar la “deformidad en berenjena”, caracterizada por tumefacción peneana, coloración violácea y desviación hacia el lado opuesto a la fractura.⁵ La presencia de sangre en el meato uretral, hematuria o dificultad para orinar sugiere una lesión uretral concomitante, la cual se produce en aproximadamente el 20-38 % de los casos en los países occidentales.⁶

La evaluación diagnóstica puede incluir una uretrografía retrógrada si se sospecha una lesión uretral, especialmente en casos con rotura corporal bilateral, que presenta una mayor asociación con el traumatismo uretral.⁷ La ecografía o la RM pueden emplearse en casos dudosos, pero por lo general no son necesarias cuando la presentación clínica es típica.⁸

El tratamiento estándar es la exploración quirúrgica urgente y la reparación del defecto de la túnica albugínea, realizada idealmente en las primeras 24-48 horas tras la lesión.⁹ Los abordajes quirúrgicos incluyen una incisión subcoronal circunferencial con denudamiento del pene, que proporciona una excelente exposición de todo el cuerpo del pene, o una incisión longitudinal directa sobre la zona del hematoma.¹⁰ Los bordes desgarrados de la túnica albugínea se reparan con suturas absorbibles, y cualquier lesión uretral asociada se repara de forma primaria.¹¹

El manejo conservador (observación, vendajes compresivos, antiinflamatorios y antibióticos) se ha asociado históricamente con mayores tasas de complicaciones, entre las que se incluyen la disfunción eréctil, la incurvación peneana y las erecciones dolorosas.¹² Los estudios han demostrado que la intervención quirúrgica precoz se traduce en estancias hospitalarias más cortas, menor deformidad peneana y una mejor preservación de la función eréctil en comparación con el tratamiento conservador.¹³

Los cuidados postoperatorios comprenden antibioterapia, sondaje vesical si se realizó reparación uretral y abstinencia de la actividad sexual durante 4-6 semanas.¹⁴ Se recomienda un seguimiento a largo plazo para monitorizar posibles complicaciones como la disfunción eréctil, la incurvación peneana o la estenosis uretral.¹⁵

Cita científica

[1] Jack GS, Garraway I, Reznichek R, Rajfer J. Current Treatment Options for Penile Fractures. Rev Urol. 2004 Summer;6(3):114-120. PMID: 16985591. DOI: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1472832/

[2] Diaz KC, Leslie SW, Cronovich H. Penile Fracture. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024 Jan. PMID: 31194448. DOI: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK551618/

[3] Eke N. Fracture of the penis. Br J Surg. 2002 May;89(5):555-65. PMID: 11972544. DOI: 10.1046/j.1365-2168.2002.02075.x

[4] De Rose AF, Giglio M, Carmignani G. Traumatic rupture of the corpora cavernosa: new physiopathologic acquisitions. Urology. 2001 Feb;57(2):319-22. PMID: 11182341. DOI: 10.1016/s0090-4295(00)00926-2

[5] Zargooshi J. Penile fracture in Kermanshah, Iran: report of 172 cases. J Urol. 2000 Aug;164(2):364-6. PMID: 10893586. DOI: 10.1016/s0022-5347(05)67361-2

[6] Muentener M, Suter S, Hauri D, Sulser T. Long-term experience with surgical and conservative treatment of penile fracture. J Urol. 2004 Aug;172(2):576-9. PMID: 15247735. DOI: 10.1097/01.ju.0000131594.99785.1c

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