Respuesta detallada
La implantación de una prótesis de pene es una opción de tratamiento para la disfunción eréctil cuando otros tratamientos fracasan o según la preferencia del paciente.¹ Las Directrices de la EAU de 2025 recomiendan firmemente implantar una prótesis de pene en estos casos, tras informar plenamente a los pacientes sobre los beneficios y las posibles complicaciones asociadas al procedimiento.² Las directrices identifican dos tipos principales de implantes de pene: las prótesis inflables (de tres piezas y de dos piezas) y las maleables (semirrígidas).³ Los dispositivos inflables de tres piezas constan de un par de cilindros implantados en los cuerpos cavernosos, una bomba colocada en el escroto y un reservorio de líquido situado en el espacio retropúbico. Las prótesis inflables de dos piezas llevan el reservorio de líquido incorporado en los cilindros. Las prótesis maleables son siempre rígidas y pueden doblarse manualmente hacia una posición de erección o de flacidez.⁴ En cuanto a los resultados sobre el tamaño del pene tras la implantación, las Directrices de la EAU de 2025 afirman claramente que "la implantación de una prótesis de pene no es eficaz para aumentar la longitud del pene".⁵ En un estudio citado por las directrices, el 72% de los pacientes refirió una disminución subjetiva de la longitud del pene tras la implantación, aunque no se demostró ninguna diferencia estadísticamente significativa en la longitud del pene en estiramiento medida.⁶ Esta percepción de acortamiento del pene es un aspecto importante a tener en cuenta en el asesoramiento del paciente y en el establecimiento de expectativas realistas. En pacientes seleccionados, incluidos algunos con enfermedad de Peyronie, que presentaban una deformidad mínima (curvatura de 30° o menos) y no tenían fibrosis/cicatrización grave del pene, se ha observado cierta mejora de la longitud del pene en estiramiento. Un estudio con un implante inflable expansible mostró que la longitud media del pene en estiramiento mejoró de 13,1 ± 1,2 cm a 13,7 ± 1,1 cm a los 6 meses y a 14,2 ± 1,2 cm a los 12 meses tras la implantación.⁷ Sin embargo, se trata de un caso especial y no del resultado habitual en la mayoría de los receptores de implantes. Las directrices recomiendan explícitamente no implantar una prótesis de pene en pacientes que buscan específicamente opciones de alargamiento del pene.⁸ Esta recomendación firme subraya que los implantes deben considerarse principalmente una solución para la disfunción eréctil y no un medio para aumentar las dimensiones del pene. Se debe informar a los pacientes de que el objetivo principal de la implantación de una prótesis de pene es restablecer la función eréctil y la actividad sexual, no aumentar el tamaño del pene. Entre las posibles complicaciones de la implantación de una prótesis de pene se encuentran la infección (que requiere la retirada de la prótesis y la administración de antibióticos), el fallo mecánico, la erosión inminente del implante que afecta a la parte distal de los cuerpos cavernosos, la uretra o el glande (que se produce en el 1-6% de los casos) y las complicaciones no infecciosas del reservorio.⁹ Algunos grupos específicos de pacientes pueden tener un mayor riesgo de complicaciones, como los pacientes con diabetes, con lesión medular (tasa de infección de hasta el 16%) o los que se someten a procedimientos de alargamiento simultáneos.¹⁰
De las guías clínicas
"La implantación de una prótesis de pene no es eficaz para aumentar la longitud del pene." (p. 101)