También conocido como
Procedimiento de compresión uretral, compresión uretral pasiva, uretroplastia perineal para incontinencia, compresión uretral bulbar, procedimiento de Kaufman
Definición
La uretroplastia compresiva es una técnica quirúrgica diseñada para crear una compresión pasiva de la uretra bulbar con el fin de tratar la incontinencia urinaria, especialmente en pacientes varones tras una prostatectomía o esfinterotomía1. El procedimiento consiste en comprimir estratégicamente la uretra para ofrecer resistencia al flujo urinario, mejorando así la continencia mientras se mantiene la capacidad de miccionar voluntariamente2. A diferencia de los mecanismos esfinterianos dinámicos, la uretroplastia compresiva crea una resistencia pasiva fija que ayuda a prevenir las fugas involuntarias de orina durante las actividades cotidianas3. La técnica puede implicar la colocación de material protésico o la reconstrucción quirúrgica de los tejidos periuretrales para alcanzar el nivel deseado de compresión uretral4. Este abordaje resulta especialmente valioso cuando el mecanismo del esfínter uretral normal se ha visto comprometido debido a intervenciones quirúrgicas previas o traumatismos5.
Contexto clínico
La uretroplastia compresiva está indicada principalmente en pacientes varones que sufren incontinencia urinaria tras procedimientos de prostatectomía o esfinterotomía en los que el mecanismo del esfínter uretral normal se ha visto comprometido1. Los criterios de selección de pacientes incluyen a aquellos con incontinencia de moderada a grave en quienes ha fracasado el tratamiento conservador, como los ejercicios del suelo pélvico2. El procedimiento es especialmente útil para pacientes que no son candidatos a intervenciones más complejas, como la implantación de un esfínter urinario artificial3.
El abordaje quirúrgico suele implicar una incisión perineal para acceder a la uretra bulbar, seguida de la colocación estratégica de elementos compresivos alrededor de la uretra4. Las técnicas modernas pueden incluir componentes ajustables que permiten el ajuste posoperatorio del nivel de compresión mediante mecanismos de inyección1. Esta capacidad de ajuste representa una ventaja significativa frente a las técnicas más antiguas de compresión fija.
Los resultados clínicos varían; los estudios describen una continencia completa en aproximadamente el 33 % de los pacientes y una mejoría significativa en un 28 % adicional, lo que da lugar a tasas globales de satisfacción del paciente de alrededor del 61 %1. La tasa de éxito ha mejorado con el perfeccionamiento de la técnica y de los materiales protésicos, disminuyendo las tasas de complicaciones del 11 % al 7 % en series de casos más recientes1. La recuperación suele conllevar sondaje vesical durante 2-3 semanas en el posoperatorio, seguido de una reanudación gradual de las actividades normales5.
