Respuesta detallada
En ocasiones pueden producirse erecciones durante los procedimientos urológicos, pero las Directrices sobre Salud Sexual y Reproductiva de la EAU de 2025 no abordan las erecciones durante la cirugía o la anestesia¹. Cuando se producen estos episodios, puede ser necesario tratarlos para que el procedimiento quirúrgico pueda continuar sin complicaciones. Las directrices tratan los medicamentos utilizados para tratar y prevenir el priapismo (erecciones prolongadas y no deseadas), pero no las erecciones que se producen durante la cirugía². Para los pacientes interesados en los implantes de pene y en la función eréctil, las Directrices de la EAU ofrecen información completa sobre las opciones de tratamiento disponibles. Las dos clases principales de implantes de pene disponibles actualmente son los dispositivos inflables (de dos y de tres piezas) y los semirrígidos³. Según las Directrices de la EAU, pueden considerarse en hombres que no son candidatos adecuados a otros tratamientos farmacológicos o que prefieren una terapia definitiva, y que no responden a otros tratamientos. Según las directrices, existe evidencia suficiente para recomendar estos dispositivos en pacientes con disfunción eréctil refractaria, con altas tasas de satisfacción referidas tanto por los pacientes como por sus parejas tras la cirugía de implante de pene⁴. Las directrices señalan que no existen diferencias significativas en cuanto a eficacia y seguridad entre los distintos implantes de pene disponibles en el mercado⁵. Sin embargo, los pacientes pueden preferir los dispositivos inflables de tres piezas por las erecciones más naturales que se obtienen, aunque estos dispositivos requieren una mayor destreza manual para su manejo⁶. Los implantes semirrígidos pueden ser más adecuados para pacientes con destreza manual limitada, aunque ofrecen una menor capacidad de disimulo cuando no se utilizan. Las directrices no tratan las erecciones no deseadas durante la cirugía urológica, pero sí revisan los medicamentos para prevenir el priapismo recurrente (erecciones prolongadas y repetidas). Por ejemplo, las directrices mencionan el ketoconazol, un fármaco que reduce los niveles de andrógenos, como una opción para prevenir el priapismo recurrente (intermitente), y citan un estudio que lo evaluó para prevenir erecciones después de una cirugía⁷. Además, en los pacientes que presentan erecciones prolongadas tras inyecciones intracavernosas de medicamentos vasoactivos, se han estudiado diversas intervenciones, como la terbutalina⁸. Para los pacientes con priapismo (erección persistente o prolongada en ausencia de estimulación sexual), las directrices proporcionan protocolos de manejo detallados. En los casos en los que el priapismo isquémico lleva presente más de 48 horas, las directrices sugieren comentar la implantación inmediata de una prótesis de pene¹⁰. Esta recomendación subraya la importancia de intervenir a tiempo ante las erecciones prolongadas para prevenir una disfunción eréctil a largo plazo. Aunque las directrices no abordan específicamente las erecciones espontáneas bajo anestesia, sí ofrecen información completa sobre las causas de los problemas de erección, los factores que pueden afectar a la función eréctil y las estrategias de manejo de diversos trastornos de la erección. Los pacientes preocupados por esta posibilidad deben comentar sus inquietudes con su profesional sanitario antes de cualquier procedimiento quirúrgico.