También conocido como
cuerpo cavernoso, cuerpos cavernosos, tejido eréctil, tejido del pene, tejido esponjoso, cuerpos eréctiles, tejido cavernoso.
Definición
Los cuerpos cavernosos (en singular: cuerpo cavernoso) son un par de columnas cilíndricas de tejido eréctil de aspecto esponjoso que discurren en paralelo a lo largo del cuerpo del pene y constituyen la mayor parte de su estructura.¹ Son fundamentales para lograr y mantener una erección. Cada cuerpo cavernoso está envuelto por una vaina fibrosa densa denominada túnica albugínea.² En su interior, los cuerpos cavernosos están formados por una red de espacios interconectados llenos de sangre, conocidos como espacios lacunares o sinusoides, que están revestidos de endotelio y rodeados de trabéculas compuestas por células musculares lisas y tejido conjuntivo fibroelástico.³ Durante la excitación sexual, estos músculos lisos se relajan, lo que permite un mayor flujo de sangre hacia los espacios lacunares. A medida que estos espacios se llenan de sangre, los cuerpos cavernosos se expanden y se vuelven rígidos, comprimiendo las vénulas de drenaje contra la túnica albugínea. Este mecanismo venooclusivo retiene la sangre dentro de los cuerpos cavernosos y produce la erección del pene.⁴ Los dos cuerpos cavernosos están separados por un tabique medio incompleto, que permite la comunicación entre ellos.²
Contexto clínico
Los cuerpos cavernosos desempeñan un papel central en varias afecciones clínicas, relacionadas principalmente con la función eréctil y la salud del pene. La disfunción o el daño de los cuerpos cavernosos pueden provocar problemas urológicos importantes.¹⁷⁸
Disfunción eréctil (DE): El contexto clínico más frecuente en el que intervienen los cuerpos cavernosos es la disfunción eréctil. La DE es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo bastante firme para mantener relaciones sexuales satisfactorias.⁶ La capacidad de los cuerpos cavernosos para llenarse de sangre y volverse rígidos es esencial para la erección. Las afecciones que alteran el flujo sanguíneo hacia los cuerpos cavernosos o desde ellos, o el estado de su músculo liso y de su revestimiento endotelial (p. ej., aterosclerosis, diabetes, hipertensión, lesión nerviosa), pueden causar DE. Los tratamientos de la DE suelen actuar sobre la fisiología de los cuerpos cavernosos, como los inhibidores de la fosfodiesterasa de tipo 5 (PDE5), que potencian la relajación del músculo liso mediada por el óxido nítrico y la entrada de sangre.⁶
Enfermedad de Peyronie: Esta afección se caracteriza por la formación de tejido cicatricial fibroso (placas) en la túnica albugínea, la vaina que rodea los cuerpos cavernosos.⁷ Esta cicatrización puede causar dolor, curvatura y acortamiento del pene durante las erecciones, lo que puede dificultar las relaciones sexuales y provocar DE. Su causa exacta no se conoce del todo, pero a menudo se relaciona con microtraumatismos del pene. El tratamiento tiene como objetivo reducir el dolor, corregir la curvatura y mejorar la función eréctil, y puede incluir medicamentos orales, inyecciones intralesionales o cirugía para modificar o extirpar la placa o para implantar una prótesis de pene dentro de los cuerpos cavernosos.⁷
Priapismo: El priapismo es una erección persistente, a menudo dolorosa, que dura más de cuatro horas y no está relacionada con la estimulación sexual. Es una urgencia médica que puede causar daños irreversibles en los cuerpos cavernosos si no se trata a tiempo.⁸ Existen dos tipos principales:
- Priapismo isquémico (de bajo flujo): Es el tipo más frecuente y urgente, en el que la sangre queda atrapada en los cuerpos cavernosos, lo que provoca hipoxia, acidosis y una posible fibrosis (cicatrización) del tejido eréctil. Entre sus causas se encuentran ciertos medicamentos (p. ej., para la DE, antidepresivos, antipsicóticos), el consumo de drogas ilegales (p. ej., cocaína) y afecciones como la drepanocitosis o la leucemia. El tratamiento consiste en drenar la sangre de los cuerpos cavernosos y, en ocasiones, inyectar fármacos simpaticomiméticos para contraer los vasos sanguíneos.⁸
- Priapismo no isquémico (de alto flujo): Este tipo suele deberse a un traumatismo en el pene o el periné que crea una conexión anómala (fístula) entre una arteria y los cuerpos cavernosos, lo que da lugar a un flujo sanguíneo no regulado. Suele ser menos doloroso y menos urgente que el priapismo isquémico. A menudo el primer paso es la observación, ya que algunos casos se resuelven espontáneamente; de lo contrario, puede ser necesaria la embolización de la fístula.⁸
Traumatismo de pene: Una lesión directa en el pene puede dañar los cuerpos cavernosos y provocar una fractura de pene (rotura de la túnica albugínea), un hematoma o complicaciones a largo plazo como la DE o la curvatura del pene. En los traumatismos importantes suele ser necesaria la reparación quirúrgica.¹
Implantación de prótesis de pene: En la DE grave que no responde a otros tratamientos, o en algunos casos de enfermedad de Peyronie grave, pueden implantarse quirúrgicamente prótesis de pene inflables o maleables en los cuerpos cavernosos para proporcionar la rigidez necesaria para las relaciones sexuales. Para ello se crean espacios dentro de cada cuerpo cavernoso que alojan los cilindros protésicos.¹
La selección de pacientes para las intervenciones que afectan a los cuerpos cavernosos depende de la afección concreta, su gravedad, el estado de salud del paciente y los objetivos del tratamiento. Los resultados esperados varían ampliamente, desde la resolución completa de los síntomas hasta el control de afecciones crónicas con posibles repercusiones a largo plazo sobre la función sexual.¹
